dissabte, 17 d’abril del 2021

Genes responsables del pitido en nuestros oídos

Los genes asociados al ruido en los oídos o acúfenos, un síntoma que presenta hasta el 15% de la población, han sido identificados por un equipo internacional de científicos, liderado por la Universidad de Granada y el Instituto de Investigación Biosanitaria de Granada.

El trabajo publicado por la revista Ebiomedicine, cuenta la identificación de un exceso de mutaciones raras en los genes ANK2 y TSC2 en pacientes con enfermedad de Menière y acúfeno severo.

La enfermedad nombrada anteriormente en primer lugar, es un trastorno del oído interno que presenta perdida de audición, episodios de vértigo y acúfenos. Por otro lado, el acufeno es una molestia generalmente en forma de zumbidos, pitidos o ruidos graves o agudos que pueden escucharse de forma temporal o crónica, y se acentúan cuando hay silencio absoluto en el ambiente. Puede llegar a ser muy invalidante para el 1% de la población, y se asocia con sordera, intolerancia a los ruidos, dolor de cabeza e hipertensión. El más grave tiene un componente hereditario que se ha demostrado en estudios de agregación familiar y de concordancia entre gemelos.

Estos resultados se han validado en un segundo grupo de pacientes suecos con acúfenos y no se han encontrado en un tercero de pacientes con epilepsia.

El autor principal del trabajo, explica que sus hallazgos indican que las proteínas que producen estos genes estarían implicadas en la reorganización de las conexiones entre las neuronas que causan los ruidos. El gen ANK2 se ha relacionado con el autismo, un trastorno del desarrollo que también cursa con aumento de la sensibilidad al ruido.

En concreto, el interés en estudiar los acúfenos severos en distintas enfermedades puede conducir a la identificación de los mecanismos moleculares, el diagnóstico precoz y la aplicación de nuevos fármacos para su tratamiento.


Para redactar este post, me he basado en la información de la noticia publicada por El Mundo , el 16 de abril de 2021.
Para entrar directamente en la noticia clique aquí. Las imágen la he extraído de aquí.

diumenge, 27 d’abril del 2014

Implante coclear para la sordera

Un grupo de científicos australianos han tratado de mejorar la eficacia de los implantes cocleares combinándola con terapia génica.  

El experimento ha sido realizado con cobayas completamente sordas, utilizando una terapia que es conocida como suministro electrogenético, que utiliza campos eléctricos para colocar los genes concretos cerca de los electrodos en la cóclea.

Además, los investigadores introdujeron un solución de ADN que contenía un factor neurótico derivado del cerebro en los implantes ya puestos en las cobayas; posteriormente, utilizaron electrodos para llevar pulsos eléctricos cortos a la cóclea. Al poco tiempo, las células coceares empezaron a expresar neurotrofinas.
Disposición de los órganos auditivos.

Finalmente se sometió a los animales a una prueba auditiva, utilizando la respuesta auditiva del tronco cerebral. Los científicos notaron que las cobayas presentaban mejoras auditivas importantes.

Esta noticia abre la puerta a una importante serie de ventajas para la gente que padece sordera, porque lo que ahora ya es posible con animales pronto lo será con los humanos. En cuanto a la relación con la asignatura, este tema está relacionado con la asignatura de biología humana, concretamente con el tema de los órganos de los sentidos.

Si desea ampliar la noticia pulse aquí.


dimarts, 8 de març del 2011

Prueba para detectar la sordera

En el Hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares utilizan una técnica llamada PEATC-A para detectar de forma precoz la sordera. El sistema registra el paso de las señal auditiva por el cerebro y obtiene el trazado de la actividad neuroeléctrica del nervio y de las vías auditivas. La prueba es indolora, dura unos diez o veinte minutos y se realiza en los primeros días del nacimiento mientras el bebé está dormido para registrar los niveles correctos sin ninguna alteración. 
Este problema afecta a cinco de cada mil niños y repercute en el desarrollo del lenguaje. La detección precoz antes de los tres meses de edad permite iniciar el tratamiento, lo que facilita que los pequeños no tengan problemas para adquirir un lenguaje normal.