El estudio se basó en el análisis de unas muestras de tejido del cuádriceps de varias personas después de haberlas sometido a ejercicio físico en una bicicleta estática.
Al finalizar la prueba, los científicos evaluaron el efecto del masaje y pudieron determinar así sus beneficios: el masaje reduce la inflamación a nivel celular y promueve el crecimiento mitocondrial en el músculo esquelético.
Como bien sabemos, cuando ocurre un daño en la estructura fibrilar de los músculos, típicamente se presentan la inflamación y el dolor.
Las señales activadas por el masaje también mejoran la capacidad de las células musculares para la producción de nuevas mitocondrias, los órganos celulares que suministran la mayor parte de la energía para la actividad celular.
A parte de todo este descubrimiento los investigadores también afirmaron que el masaje no ayuda a eliminar el ácido láctico de músculos cansados. Por tanto a pesar de que no tiene efecto sobre los metabolitos musculares (glicógeno, lactato) el masaje atenúa la producción del factor inflamatorio, mitigando el estrés celular que resulta de la lesión de la fibra muscular añadieron los investigadores.


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