
Las propiedades químicas del péptido permite crear una vesícula que Tomich describe como una burbuja que se compone de una membrana delgada y hueca por dentro que permite que la burbuja se llene con agua en lugar de aire. Las vesículas de péptidos podrían entregar los fármacos a las células apropiadas en el cuerpo para tratar enfermedades y minimizar los efectos secundarios, por eso el objetico es de dirigirse a determinadas células en vez de atacar a todas las células, incluyendo las sanas.
El hallazgo podría mejorar la terapia génica, que tiene el potencial para curar enfermedades mediante la sustitución de las células enfermas con las sanas. La terapia genética se está probando en ensayos clínicos, pero el mayor reto es mejorar la manera de entregar los genes.
Los métodos incluyen las células con un virus que se inyecta en el cuerpo, y liposomas (compuestos grasos) que llevan los genes, pero pueden presentar algunos problemas. Pero estas vesículas tienen ventajas. Los péptidos han mejorado la estabilidad y durabilidad, son más fáciles y rápidos de crear, y pueden ser entregados a un área específica del cuerpo, además los péptidos pueden ser diseñados para dirigir células, tejidos, tumores u órganos, y para encapsular reactivos químicos, anticuerpos, toxinas e inhibidores.
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