dissabte, 12 de març de 2016

PASEAR O BAILAR NOS AYUDAN A REDUCIR EL RIESGO DE ALZHÉIMER


El ejercicio físico es bueno para la salud. La práctica de ejercicio físico tiene muchos beneficios, como por ejemplo, previene la enfermedad de Alzheimer. Y para ello no se requiere la práctica un ejercicio físico intenso. Se hizo un estudio que lo demostraba, en Los Angeles y llegaron a la teoría de que se podía reducir el riesgo de Alzéimer hasta un 50%



Pruebas y resultado.

Para llevar a cabo la investigación, se analizaron los datos de 876 adultos que habían cumpletado cuestionarios periódicos sobre su actividad física a lo largo de 30 años. Todos los participantes, cuya edad media era de 78 años, fueron sometidos a pruebas de resonancia magnética por imagen con objetivo de evaluar el volumen de sus cerebros.

A partir de todos estos datos, los investigadores relacionaron el volumen cerebral de cada participante con su grado actividad física, ya sea caminar, bailar, montar en bicicleta o practicar jardinería.


Los resultados mostraron que el incremento de actividad física se asociaba con un mayor volumen de algunas artes del cerebro. Esto llevo a darse cuenta de que aquellos participantes con un mayor volumen cerebral como consecuencia de una mayor actividad física tenían un riesgo hasta un 50% Además, hubo un 25% de los participantes que habían desarrollado deterioro cognitivo leve, el incremento de la actividad física también se asoció con un aumento del volumen de sus cerebros.

¿Cómo prevenir?


En definitiva, cuanto mayor es nuestra actividad física, mayor es el volumen de nuestros cerebros. Un estudio recientemente publicado había demostrado que las personas en baja forma física en la mediana edad tienen cerebros de menor tamaño al cabo de un par de décadas.

George Perry destacó que a día de hoy, el campo más prometedor en la investigación del Alzhéimer es el de la intervención en los estilos de vida que incluye el incremento de ejercicio. En este contexto, observámos como el ejercicio se asocia con un aumento de la materia gris.
Finalmente, como concluye Cyrus Raji, aún no contamos con la panacea para curar la enfermedad de Alzheimer. Nuestros esfuerzos deben centrarse en la prevención.
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