dimarts, 9 de març de 2021

Hallada la respuesta de por qué hay personas 'frioleras' y otras 'calurosas'

Es una realidad que hay personas más resistentes al frío que otras, pero las razones de por qué esto ocurre siguen sin estar del todo claras. Una mutación en un gen puede tener la respuesta a esta divergencia entre los 'frioleros' y los 'calurosos'. Investigadores del Karolinska Institutet en Suecia pueden haber encontrado la razón: la mutación de un gen y la falta de la proteína ⍺-actinina-3.

Los músculos esqueléticos comprenden fibras de dos tipos: de contracción lenta, que aguantan mejor las actividades menos exigentes, pero continuadas en el tiempo, ya que son más resistentes a la fatiga; y las de contracción rápida, que permiten realizar grandes esfuerzos en muy poco tiempo, pero que se fatigan rápidamente.

Los investigadores se dieron cuenta de que casi el 20% de la población (casi 1.500 millones de personas) carece de la proteína ⍺-actinina-3, que se encuentra solo en las fibras de contracción rápida, debido a una mutación en el gen que la codifica. Esto provoca que los músculos se tensen y aguanten mejor el frío.

Para realizar el estudio, se pidió a 42 hombres de entre 18 y 40 años que se sentaran en agua fría (14ºC) hasta que su temperatura corporal descendiera a 35,5ºC. Los investigadores midieron la actividad eléctrica muscular con electromiografía y tomaron biopsias musculares para estudiar el contenido de proteínas y la composición del tipo de fibra, mientras estos estaban en el agua.

Los resultados mostraron que las personas que en sus músculos carecen de ⍺-actinina-3, al enfriarse, pudieron mantener su temperatura corporal de forma más eficiente, debido a que sus músculos contienen una mayor proporción de fibras de contracción lenta. De esta manera, aumentaron la activación de las fibras de contracción lenta que producen calor al aumentar la contracción (el tono muscular) de la línea de base, en lugar de activar las fibras de contracción rápida, lo que provoca un estremecimiento (o los conocidos escalofríos, qua ayudan a mantener el calor al hacer trabajar al músculo). Parecían conservar el calor no al temblar, sino al tensar los músculos, aumentando temporalmente el tono muscular.

El equipo también investigó acerca de como la falta de ⍺-actinina-3 afecta la respuesta del cuerpo al ejercicio físico. La investigación concluyó con que las personas que carecen de ⍺-actinina-3 tienen menos éxito en deportes que requieren fuerza y explosividad, mientras que se ha observado una tendencia hacia una mayor capacidad en estas personas en deportes de resistencia.

A continuación dejo un vídeo para conocer un poco más acerca de las mutaciones genéticas, donde nos habla de qué es una mutación genética y de los tipos que hay.


Sin duda alguna este es un gran avance y un paso importante hacia el futuro, aunque esta ventaja evolutiva puede tornarse en inconveniente. Westerblad, profesor de tecnología celular fisiología muscular en el Departamento de Fisiología y Farmacología del Instituto Karolinska y autor principal del estudio, afirma que esta mutación probablemente dio una ventaja evolutiva durante la migración a un clima más frío, pero en la sociedad moderna actual esta capacidad de ahorro de energía podría aumentar el riesgo de enfermedades de la opulencia, como la obesidad y la hipertensión, que es en lo que se quieren centrar ahora.

Esta noticia está relacionada con el temario de genética de biología de segundo de bachillerato. La noticia fue publicada por el ABC el 21 de febrero de 2021. Para ver la noticia original pulse aquí. Imágenes extraídas de aquí y aquí.

2 comentaris:

E G M ha dit...

Sin duda se trata de una noticia interesante, parece que poco a poco vamos descubriendo más sobre los enigmas del cuerpo humano. Respecto al tema de la resistencia al frío, me parece interesante destacar el papel que juega el tejido muscular, en general, en la misma. Desde hace ya años se asocia el papel de la musculatura con la termoregulación, como se observa en las diferentes ecuaciones de la tasa de metabolismo basal. Esto es debido a que, por cada kilogramo de músculo se requieren 13kcal, frente a las 4,5 kcal que necesita un kilogramo de grasa.

Como el primero necesita más energía, el cuerpo consume más con el fin de mantenerlo. Diferentes estudios relacionan, por lo tanto, el entrenamiento de fuerza con una mayor temperatura corporal en reposo.

N B G ha dit...

Noticia verdaderamente sorprendente! Esta información significa un gran avance respecto a el gran enigma de la percepción del frío y calor en nuestro cuerpo ya que cada uno de nosotros lo experimentamos de forma diferente.

Otro de los factores que condiciona nuestra percepción de frío y calor es el cerebro. El frío es una sensación de nuestro cerebro que se produce en el hipotálamo, donde se regula la temperatura del cuerpo. Su función es controlar que esta se mantenga entre los 36 y los 37 grados, la ideal. Como la naturaleza es sabia, el cuerpo intenta regular la temperatura cuando se eleva o desciende. Es aquí cuando el hipotálamo pone en marcha unos mecanismos de compensación para conservar la energía calórica y conseguir así desarrollar una mejor eficiencia energética. En general, el organismo está bien preparado para adaptarse a los cambios de temperatura, aunque siempre resiste mejor el calor que el frío.