
El
fármaco ISRIB promueve la producción descontrolada de proteínas
por las células cancerígenas, lo que acaba provocando su muerte
Los autores recurrieron a un fármaco experimental llamado ‘ISRIB’ que ya había demostrado en un estudio previo ser eficaz a la hora de revertir los efectos de P-eIF2a. Así que lo que hicieron fue administrarlo en ratones a los que trasplantaron tumores humanos con mutaciones en ‘MYC’ y ‘PTEN’. Y gracias al tratamiento, las células cancerígenas, ya de por sí muy agresivas, comenzaron a producir proteínas en tales cantidades que se agotaron y murieron. De hecho, los tumores comenzaron a encoger a las tres semanas de tratamiento con ISRIB, y al cabo de seis semanas interrumpieron totalmente su crecimiento.
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