
El descubrimiento de un yacimiento en Eulau (Alemania) en 2005 ha abierto una investigación sobre el parentesco de un grupo de personas enterradas juntas, que resultaron ser una familia nuclear, es decir, sólo los padres e hijos, sin abuelos, primos, tíos, etc., hecho muy raro para una sociedad de hace 4.600 años, en el
Neolítico.
La investigación publicada en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (
PNAS), ha demostrado mediante técnicas genéticas el parentesco de cuatro personas enterradas juntas. Según Gonzalo Ruiz Zapatero, director del Departamento de Prehistoria de la Facultad de Geografía e Historia en la Universidad Complutense de Madrid, la existencia de familias se data desde el
Mesolítico hace 8.500 años, pero en el caso de la familia de Eulau es la prueba genética más antigua
que corrobora la existencia de la familia nuclear. El análisis genético fue posible gracias al buen estado de conservación de los cuerpos, y se hizo con el ADN presente en huesos y dientes.
Como afirmó Wolfgang Haak, autor principal de la investigación y profesor de la Universidad de Adelaida (Australia): "
Su unidad en la sepultura sugiere una unidad también en vida, pero no establece a la familia como un modelo universal ni como la institución más antigua de las comunidades humanas".
Aunque sí es una curiosidad la existencia de esta familia nuclear, siendo el modelo menos usual.
Además, el buen estado de conservación del yacimiento permitió la reconstrucción de los hechos ocurridos, y descubrieron que murieron como resultado de una gran violencia; por ejemplo el cuerpo de un adulto tiene fracturas en el cráneo y signos de haber sido ataco por hachas y armas de piedra en su espalda. También tiene varias fracturas en los antebrazos y en las manos que dan idea de que intentó defenderse.
Es curioso que no hubiera enterrados jóvenes o adolescentes y el cuidado de las sepulturas, cosa que señala a que los supervivientes volvieron para enterrar a los muertos. Muchas de las sepulturas presentaban a los cadáveres enterrados cara a cara o con los brazos entrelazados, lo que también
sugiere fuertes lazos familiares en vida.
Es muy interesante descubrir más cosas sobre nuestros antepasados y como funcionaba su sociedad. Como también datos como los de este artículo que había familias ya en esa época y el hecho de lo unidos que estaban los miembros de los grupos ya que los jóvenes volvieron para enterrar a los compañeros muertos. Resulta curioso todo lo nuevo que se descubre sobre nuestros antepasados.
Enlace a la
noticia publicada en El Mundo el 19/11/2008 por Miguel G. Corral
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