dissabte, 25 d’abril de 2009

Nueva Visión de los Antepasados de los Animales Pluricelulares Gracias al Genoma de la Anémona


El primer análisis del genoma de la anémona de mar muestra que es casi tan complejo como el genoma humano, y los investigadores aseguran que aporta muchos datos esclarecedores acerca del antepasado común no sólo del ser humano y las anémonas, sino también de casi todo el resto de los animales pluricelulares."Parece que estamos cerca de la base del árbol genealógico animal", comenta Daniel Rokhsar, miembro del Centro para la Genómica Integrativa, dependiente de la Universidad de California en Berkeley. "Comparar genomas es una manera de mirar hacia atrás en el tiempo para inferir rasgos de los "planos de construcción" genéticos ancestrales de los animales".El análisis del genoma de Nematostella vectensis, un animal delicado de pocos centímetros de largo, en forma de un tubo transparente con múltiples tentáculos, permitió al equipo comparar la anémona de mar con otros animales y ver qué rasgos básicos debía tener el genoma del último antepasado común a todos ellos, aunque tales ancestros se hayan extinguido hace unos 600 ó 700 millones de años.A menudo, se tiende a catalogar como "metazoos" a todos los animales que comprenden más de una célula. Pero los científicos normalmente distinguen entre las esponjas (extraños animales muy diferentes de los demás) y todos los restantes, los eumetazoos.

Cualquier cosa que tengan en común la anémona marina y los seres humanos, las moscas, los caracoles o cualquier otro eumetazoo, tiene que haber estado presente ya en el ancestro común de todas las especies de este grupo.A través de la simple comparación de animales vivientes, los científicos han inferido que los eumetazoos tempranos tenían muchos de los rasgos que hoy asociamos con los animales: un sistema nervioso, músculos, órganos de los sentidos, un intestino, e incluso espermatozoides con colas pequeñas. A través de la confrontación de genomas, ahora es posible inferir qué genes se encontraban en este antepasado antiguo y cómo estaban estructurados sus cromosomas.Sorprendentemente, el equipo encontró que el genoma de la anémona Nematostella vectensis, que se agrupa junto a la medusa y los corales en el phylum Coelenterata (Cnidaria), el de divergencia más temprana entre los eumetazoos, es más parecido al genoma humano y a los de otros vertebrados, que a los genomas de los bien estudiados nemátodos y moscas de la fruta. Según Nicholas Putnam, autor principal del estudio, esto se debe a que tanto el genoma de la anémona como los de los vertebrados han retenido muchos genes ancestrales que, por lo visto, las moscas y los nemátodos perdieron con el paso del tiempo.El genoma de la anémona, por otra parte, parece haber cambiado menos a través del tiempo, y resulta una buena referencia para las comparaciones con el genoma humano y los de otros vertebrados, cuando se trata de indagar sobre cuáles eran los genes de nuestro antecesor común y cómo estaban organizados en cromosomas.