dissabte, 21 de novembre del 2020

Un virus que ayuda a revelar, como se manipula el microbioma intestinal.



 Los científicos han descubierto como un virus común en el intestino humano infecta y se apodera de las células bacterianas, esto supone un hallazgo que podría usarse para controlar la composición del microbioma intestinal, tan importante para la salud humana. La investigación puede ayudar en los esfuerzos para diseñar bacterias beneficiosas que producen medicamentos combustibles y actúan como limpiadores de todo aquello que es contaminante.

Según explica el coautor Kontantin Severionv, investigador del instituto Waksman de Microbiología y profesor de biología molecular, entre otros virus, en estos actúan los CrAssfagos que son los virus más abundantes que afectan a la mayoría de nuestras bacterias del intestino humano, estas serán las que se encarguen probablemente de controlar nuestra comunidad intestinal de microbios (el microbioma). Este comprende que como estos pequeños virus infectan a las bacterias  puede permitir a los científicos controlar y  manipular la composición del microbioma, ya sea aumentando la proporción de bacterias infecciosas o disminuyéndola, para que de esta forma pueda combatir a las enfermedades dañinas.


Científicos descubrieron que los crAssfagos usan su propia encima que es el ARN polimerasa para hacer copias de ARN de sus genes. El ARN tiene una información genética que hace que produzca proteínas. Todas las células utilizan estas encimas para hacer copia del ARN de sus genes. Estas encimas son muy parecidas a la de toda la materia viva.

Cuando el equipo reveló la estructura atómica de una encima CrAssphage, se sorprendieron al saber que es distinta de otras polimerasas de ARN, pero que se parece mucho a una enzima en humanos y otros organismos superiores que está involucrada en la interferencia del ARN, esta interferencia silencia  la función de algunos genes y puede conducir a ciertas enfermedades.

El resultado permite vislumbrar como evolucionan las células de organismos superiores al mezclar y combinar componentes de células más  simples e incluso de sus virus.

Además de los conocimientos evolutivos profundos, las encimas fago (virales) como el  ARN  polimerasa de crAssfagos pueden unirse en biología sintética para generar circuitos genéticos que no existen en la naturaleza. La biología sintética implica rediseñar organismos para que puedan , producir un medicamento, nutriente o combustible.

Ahora estamos tratando de hacer coincidir a miles de virus crAssfagos  diferentes de nuestro intestino  con los huéspedes bacterianos que infectan. Al usar solo el virus bacteriano "correcto" podemos  deshacernos de las bacterias que infecta, lo que nos permitirá alterar la combustión del microbioma intestinal de forma específica.


Esta noticia esta extraída del periódico (InfoSalus) publicada el día 19 de noviembre de 2020, para más información os dejo Aquí el enlace de la verdadera noticia, las fotografías están extraídas de aquí y de aquí y el vídeo para acabar de reforzar el microbioma intestinal está extraído de aquí.

Esta noticia me ha parecido muy interesante y muy completa, ya que guarda cierta relación con el temario que estamos dando en segundo de bachillerato científico, ya que trata algunos temas del ARN y ARN polimerasa y son dos temas que hemos estado dando muy recientemente.








 

dimecres, 19 de febrer del 2014

Logran cargar y usar maquinaria celular bacteriana dentro de una célula artificial

Empezar desde cero con piezas simples de construcción bioquímica, microscópicas y artificiales, y acabar con algo mucho más complejo: Sistemas vivos. Durante décadas, los científicos han perseguido el sueño de crear piezas de construcción bioquímica artificiales que puedan autoensamblarse para afrontar nuevas tareas o para remediar defectos. Ahora, unos investigadores de la Universidad del Sur de Dinamarca han dado un paso adelante para hacerlo realidad.

El potencial de tales sistemas hechos por el Hombre es casi ilimitado, y se espera que estos materiales novedosos se conviertan en el punto de partida de tecnologías futuras.

[Img #18322]



Los investigadores han usado hebras cortas de ADN como una especie de pegamento inteligente, a fin de lograr el correcto ensamblaje de células artificiales en fases preliminares, como vesículas artificiales, con el objetivo final de crear nuevas estructuras, comparables a tejidos biológicos de un ser vivo.

Los últimos resultados de esta  investigación incluyen  haber logrado incrementar la complejidad de las estructuras autoensambladas, ahora compuestas por varios tipos de vesículas artificiales, y también  haber conseguido cargar un tipo de vesícula con una maquinaria celular básica parecida a la presente en células bacterianas. Este espectacular avance capacitó a estas vesículas para dar lugar a una proteína a partir de unos "planos" genéticos encapsulados.


Las células artificiales son un punto de partida ideal para una multitud de aplicaciones. Una podría ser ayudar en la curación de heridas: una herida podría ser cubierta por conjuntos de vesículas, adaptados específicamente para el paciente. No sólo protegerían a las células naturales de debajo de la herida, sino que también iniciarían y guiarían su diferenciación para que se dividiesen y diferenciaran del modo adecuado. Además, estas células regeneradas de forma natural podrían hacerse cargo de las funciones necesarias y llevar a cabo su misión protectora. Y por último otras de las aplicaciones de estas células artificiales estarían en el campo de la biotecnología.