Llama la atención como esta tendencia no saca a la luz un factor muy importante:¿cómo se sustituyen estos ingredientes? Al uso de harinas procedentes de otros granos como el arroz o el maíz se unen aditivos con letra pequeña: en muchos artículos se aumenta la cantidad de azúcar como potenciador de sabor, e incluso pueden llevar más grasas y sal que los no aptos para celíacos.

Un estudio de la University of Herfordshire analizo 1.700 productos de distintos grandes almacenes y concluyó que sus propiedades son peores que la del resto.Por ejemplo la cantidad de grasas en un producto sin gluten que en otro que lleva es el doble y el porcentaje de proteínas es menor.También hay que añadir que el precio de un producto sin gluten es mayor.
Ángela Quintas ha comentado : "El gluten carece de valor nutricional, pero tiene un alto valor tecnológico. El no consumo de gluten para la población no celiaca no tiene ningún tipo de justificación ni tiene por qué mejorar la alimentación del individuo".Y encima hay que añadir que estos tipos de aditivos no hacen que los alimentos sin gluten estén mas ricos.
En conclusión ,algunos productos específicos, aunque no tienen por qué, están repletos de grasas trans. Por tanto no hay dejarse llevar por las masas, la moda o los influencers y sí acudir a un profesional y apostar por "el sentido común" y por una dieta "completa, equilibrada y respetuosa con los valores y creencias de uno mismo".
La noticia publicada por El País el 27 de abril de 2018,fue extraída de aquí.

