diumenge, 20 d’octubre del 2019

La otra cara de las proteínas


Estructura molecular de los aminoácidos (componentes de las proteínas) 



Está claro que las proteínas son básicas con la dieta humana, pero una dieta alta en estas macromoléculas puede traer problemas graves en nuestra salud (por eso es importante una dieta equilibrada donde incluyas todos los tipos de nutrientes en su justa medida).


Varios ejemplos de fuentes de proteínas son:
  • la carne, 
  • el pescado, 
  • las semillas, 
  • las legumbres,
  • los lácteos... 


Al digerirse las proteínas se descomponen en aminoácidos, pero en ese proceso se producen pequeñas cantidades de amoníaco, sustancia tóxica para nuestro cuerpo que hace que el pH de nuestro organismo se vuelva ácido.

Esto hace que podamos tener problemas respiratorios, cardiovasculares e incluso neuronales.

Pero por suerte tenemos al hígado y a los riñones que controlan el exceso de amoniaco en nuestra sangre. Por tanto son ellos los que más sufren por una dieta hiperproteica. 

También es importante destacar que una dieta muy alta en proteínas sin consumir ni frutas ni verduras ni carbohidratos puede causarnos osteoporosis y de más problemas.



Para la gente que quiere bajar de peso, el consumo de proteína es importante, pero sin pasarse más del límite saludable para nuestro cuerpo. Porque si quieres adelgazar con una dieta a base de estas macromoléculas el efecto rebote será inevitable.

En todo caso debes consultar a un nutricionista antes de seguir cualquier plan de alimentación.

Concluyendo, se recomienda el consumo diario de proteínas (40%), carbohidratos (40%) y grasas saludables (20%), beber suficiente agua, practicar deporte regularmente e incluir vegetales en todas tus comidas para tener una buena salud.

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dimecres, 30 de maig del 2018

Los problemas de los productos sin gluten.

Cada año el número de celíacos en nuestro país aumenta en un 15%, según la Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE). Unos comen alimentos sin gluten por necesidad,pero otros comen por moda ya que hay famosos presumiendo de desayunos gluten free.

Llama la atención como esta tendencia no saca a la luz un factor muy importante:¿cómo se sustituyen estos ingredientes? Al uso de harinas procedentes de otros granos como el arroz o el maíz se unen aditivos con letra pequeña: en muchos artículos se aumenta la cantidad de azúcar como potenciador de sabor, e incluso pueden llevar más grasas y sal que los no aptos para celíacos.

Un estudio de la University of Herfordshire analizo 1.700 productos de distintos grandes almacenes y concluyó que sus propiedades son peores que la del resto.Por ejemplo la cantidad de grasas en un producto sin gluten que en otro que lleva es el doble y el porcentaje de proteínas es menor.También hay que añadir que el precio de un producto sin gluten es mayor.


Ángela Quintas ha comentado : "El gluten carece de valor nutricional, pero tiene un alto valor tecnológico. El no consumo de gluten para la población no celiaca no tiene ningún tipo de justificación ni tiene por qué mejorar la alimentación del individuo".Y encima hay que añadir que estos tipos de aditivos no hacen que los alimentos sin gluten estén mas ricos.

En conclusión ,algunos productos específicos, aunque no tienen por qué, están repletos de grasas trans. Por tanto no hay dejarse llevar por las masas, la moda o los influencers y sí acudir a un profesional y apostar por "el sentido común" y por una dieta "completa, equilibrada y respetuosa con los valores y creencias de uno mismo".

La noticia publicada por El País el 27 de abril de 2018,fue extraída de aquí.

Una nueva manera de vender un producto: la palabra "sin..." en la etiqueta.

Hoy en día al elegir un producto deberíamos preocuparnos por la calidad de los ingredientes, el grado de procesamiento, el origen y la sostenibilidad ... no por lo que resalta la etiqueta. Cuanta más información recibamos, mejores decisiones tomaremos como consumidores.

¿Entonces porque la palabra "sin" puede confundirnos o llevarnos a errores en nuestra elección?

 -Cuando en un producto aparece la palabra"sin" (refiriéndose a conservantes, colorantes, gluten...) se pretende destacar dicha ausencia. El consumidor no tendría que llegar a la conclusión de que el producto no contiene "ningún" aditivo, fijándose solo en las etiquetas "sin", ya que muchas veces las empresas utilizan vacíos legales para poner esas etiquetas "sin", cabe  recordar que aunque ponga la etiqueta "sin" no significa que tenga que ser mas saludable para nosotros.

- Un alimento nutricionalmente "malo" seguirá siendo poco saludable aunque se eliminen los aditivos.

- Se aprovechan de los miedos del consumidor, los potencian y les ofrecen una supuesta solución. Elaboramos una opinión positiva sobre ese producto, aunque no tenga nada que ver con la presencia o ausencia de aditivos.

-Realizamos juicios comparativos con otros productos que aunque contengan la misma composición no destacan la palabra "sin" en su etiquetado.

En conclusión, los expertos en publicidad saben que los consumidores realizamos más una compra "emocional" que "racional", ya que no solemos realizar una lectura minuciosa del etiquetado.
El correcto etiquetado
Si al comprar realizáramos un ejercicio racional, nadie consumiría productos "insanos".

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