dimarts, 23 d’abril de 2013

Cuatro descubrimientos científicos curiosos sobre los sueños


  • Las mujeres tienen más pesadillas. Jennie Parker, de la University of the West of England, comprobó que las pesadillas de las mujeres contienen más desgracias y emociones negativas. También descubrió que suelen involucrar en más ocasiones a familiares y que se suelen producir en espacios cerrados.
  • Los olores afectan al contenido del sueño. Un grupo de científicos alemanes presentó en la Academia Americana de Otorrinolaringología un estudio en el que comparaban el contenido emocional del sueño de unos sujetos que durmieron mientras olían a rosas con el de unos sujetos que lo hicieron mientras olían a huevos podridos. Los resultados mostraron que el contenido era positivo en el primer caso y negativo en el segundo.
  • Tú cerebro actúa similar cuando duermes y cuando estás despierto. Un grupo de científicos del Instituto de Psiquiatría Max Planck en Munich (Alemania) midieron la actividad de cerebral de unos sujetos, mediante un electroencefalograma, mientras soñaban de manera guiada, es decir, mientras tenía sueños lúcidos y analizando los resultados descubrieron que cuando soñamos con un movimiento se activan las mismas neuronas que cuando realizamos dicho movimiento en la realidad.
  • Soñar quita el dolor. Un estudio neurocientífico de la Universidad de California en Berkeley demostró que durante la fase REM del sueño, las sustancias químicas que provocan el estrés dejan de producirse. Por otro lado el cerebro procesa toda la información recopilada durante el día mientras suaviza los recuerdos desagradables o dolorosos.


1 comentari:

Ana Bartoll ha dit...

Siempre es interesante aprender nuevas cosas, estos datos aportados en el presente post eran desconocidos para mi. Es interesante saber que las mujeres tienden a tener más pesadillas, y que lo los olores también determinan el tipo de sueños. Gracias a este post tengo la excusa perfecta para hacer la siesta, ya que como se ha explicado cuando se duerme el estrés desaparece a causa de que las sustancias que originan el estrés dejan de producirse, aparte que nos calmamos porque lo molesto o irritante que nos haya podido suceder se mitiga.