diumenge, 5 de gener de 2014

CONTROLADORES DE ÉLITE



Una noticia publicada en el periódico El Mundo el 2 de diciembre de 2013 afirma que en un 10% de los casos, el cuerpo es capaz de controlar al VIH sin necesidad de recibir tratamiento.

El médico Josep Llibre, de la unidad del VIH del Hospital Germans Trias i Pujol de Barcelona y la Fundación Lucha contra el Sida, vio a su primer controlar de élite hace doce años. Era un hombre que había dado positivo en la prueba del VIH pero, al realizarle un análisis, Llibre vio que la presencia del virus en su sangre era casi nula. Pero fue Bruce Walker, el mayor experto en controladores de élite del mundo, quien le proporcionó todo tipo de información a Llibre sobre este peculiar tipo de pacientes, que se calcula son uno de cada 300 seropositivos.

Llibre explica que "es algo que pasa con muchas otras infecciones. Las adquieres, las pasas y luego estás protegido frente a ellas en el futuro". Eso es lo que le pasó a un médico colombiano que se encontraba en Barcelona estudiando y a Tomas, un holandés residente en la misma ciudad. Llibre también señala que estos pacientes deben sentirse afortunados, pues aparte de ser algo beneficioso para su salud, tampoco trasmiten el virus a sus parejas ni a sus hijos.

La ciencia todavía tiene mucho que decir sobre los controladores de élite, pero en la cohorte internacional de controladores de élite se ha localizado un componente genético, los genes HLA o de histocompatibilidad, que son más fuertes. Por otra parte, el sistema inmune de estas personas dirige su respuesta a posiciones particulares del virus y también se están estudiando las firmas de citoquinas, es decir, el patrón determinado que siguen estos mensajeros entre células del sistema inmune.

Pero además de los controladores de élite, encontramos personas con una peculiar relación con el VIH. Los más afortunados son las personas con dos copias de una versión mutada del gen CCR5. Después encontramos a los highly exposed seronegatives (HES), personas que practican actividades de riesgo y nunca llegan a infectarse. Y, por último, están los denominados progresores lentos o controladores virémicos, que tardan hasta 25 años en requerir tratamiento.

A través del estudio del comportamiento del sistema inmune de estas personas, los científicos podrían conseguir descubrir una cura contra el VIH. Aunque, al igual que los controladores de élite, todas las personas podríamos desarrollar un mecanismo que nos hiciera inmunes a dicha infección. Por otra lado, este tema se puede relacionar con los temas 17 y 19 del libro de Biología de 2º de Bachillerato, que tratan la microbiología y la inmunología, respectivamente.