Este avance se logró en una universidad de Bruselas hace un par de años. Consiste en la reparación de una lesión en el tejido que recubre el cerebro mediante la implantación de neuronas generadas por células madre.
Lo descubrieron trabajando con ratones durante más de un año y en todos y cada uno de los casos, los animales siguieron en perfecto estado y ninguno desarrolló un proceso tumoral.
El tejido que recubre el cerebro, también llamado córtex, es exclusivo de mamíferos. En él, es donde se forman la mayoría de daños cerebrales, como los ictus, la epilepsia o ciertos procesos neurodegenerativos y su capacidad regenerativa es muy baja.
Esta última característica es la que hace difícil tratar las lesiones cerebrales con neuronas que han sido extraídas anteriormente del mismo paciente ya que, si las retiramos del tejido y las tratamos ya no se pueden volver a introducir en el córtex. Así que lo que hicieron este grupo de científicos fue extraer células madre de otro lugar (en este caso, la piel) y transformarlas en células madre embrionarias para que así puedan convertirse en cualquier otro tipo de célula del organismo y no puedan ser rechazadas del tejido cerebral.
Lo descubrieron trabajando con ratones durante más de un año y en todos y cada uno de los casos, los animales siguieron en perfecto estado y ninguno desarrolló un proceso tumoral.
El tejido que recubre el cerebro, también llamado córtex, es exclusivo de mamíferos. En él, es donde se forman la mayoría de daños cerebrales, como los ictus, la epilepsia o ciertos procesos neurodegenerativos y su capacidad regenerativa es muy baja.
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| Lesión cerebral. |
Esta última característica es la que hace difícil tratar las lesiones cerebrales con neuronas que han sido extraídas anteriormente del mismo paciente ya que, si las retiramos del tejido y las tratamos ya no se pueden volver a introducir en el córtex. Así que lo que hicieron este grupo de científicos fue extraer células madre de otro lugar (en este caso, la piel) y transformarlas en células madre embrionarias para que así puedan convertirse en cualquier otro tipo de célula del organismo y no puedan ser rechazadas del tejido cerebral.
Pero aún después de todo, es un reto a la hora de colocar cada célula en su lugar y procurar que conecten entre ellas. Y, además, también deben conseguir otros tipos de células a parte de neuronas.
Y, finalmente, se ha observado que hay una pequeña probabilidad de sufrir un tumor, pero es extremadamente baja y para prevenirlo se podría realizar un screeming para eliminar las celulas madre que forman el teratoma y que se filtran en el transplante.
Para una información más explícita de la investigación podéis ver este video dónde la neurocirujana Jocelyne Bloch habla de él.









