dijous, 19 de novembre de 2015

CUERDAS ARTIFICIALES CAPACES DE "HABLAR"


El doctor Nathan Welham, de la Universidad de Wisconsin (EEUU), junto con la ayuda de las universidades de Kioto y Kumamoto, ha conseguido crear cuerdas vocales artificiales capaces de emitir sonidos al vibrar implantadas en la laringe de perros y ratones.

Para conseguir crear estas cuerdas vocales se cogieron células de las propias cuerdas vocales de cadáveres humanos y de pacientes vivos a los que se les ha tenido que extripar por problemas en tejidos cercanos. 



Una vez tomadas estas muestras separaron dos tipos de células: los fibroblastos y las células epiteliales. Después las limpiaron y las colocaron en una especie de matriz hasta que se fueron multiplicando y la recubrieron por completo. Por último, se estudió el comportamiento de estas células para poder implantarlas.

En las pruebas realizadas se observó que tanto las cuerdas artificiales como las cuerdas vocales reales tienen las mismas proteínas. Trás haber realizado el trasplante en perros y ratones se vio como el tejido vibró y emitió sonidos de un modo normal. A pesar de todo, tardaremos bastante tiempo en ver aplicar esta fórmula en las clínicas.  

Este post esta relacionado con el bloque 4 de la asignatura ya que tiene que ver con el aparato fonatorio y los órganos de la voz y el habla. 
Fuente de la noticia aquí. 

1 comentari:

Beatriz Edo ha dit...

Es muy interesante porque podría ser un gran avance tanto científico como social a la hora de pensar en todo lo que concierne a la voz. Nuestra voz es un instrumento que utilizamos a diario para todo. La música que escuchamos suele tener una parte vocal hecha por personas que corren el peligro de estropearse las cuerdas vocales, como por ejemplo los cantantes guturales u otros del estilo de Cristina Aguilera, que se dejan la voz llegando a notas increíbles para darnos unos simples minutos de felicidad. Este nuevo milagro de la ciencia moderna proporcionaría la seguridad a dichos cantantes y al resto de personas de que el organo más utilizado hoy en día para transmitir información no tiene fecha de caducidad.