dissabte, 14 de novembre de 2009

Las mitocondrias, el secreto de la obesidad

Casi todos los avances científicos han sido resultado de nuevos descubrimientos técnicos, pero podemos destacar el conocimiento de la célula.


Como ya sabemos, entre los distintos tipos de orgánulos celulares se encuentran las mitocondrias, unos orgánulos energéticos presentes en todas las células eucariotas. En su estructura encontramos la membrana externa y la interna, compuesta por enzimas, ADN, ARN y ribosomas. En ellas tiene lugar la respiración celular, proceso en el que, mediante la oxidación de materia orgánica, se obtiene la energía para llevar a cabo las distintas funciones de la célula.

Un estudio realizado en el Centro de Investigación Biomédica en Red de Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición ha podido demostrar que el ADN mitocondrial, el cual, a diferencia del ADN nuclear, es heredado únicamente a través de vía materna y no por parte de ambos progenitores, influye en la velocidad con que una persona quema el exceso de energía consumida. Por lo tanto, esto implica una variabilidad tanto en cantidad como en secuencia de este ADN.





Además de tratarse de una enfermedad crónica, la obesidad también constituye a otras patologías como hipertensión, cáncer o la diabetes mellitus (de tipo 2). Así se ha dado a conocer en un estudio alternativo, realizado en la Universidad de Bercelona, que relaciona la obesidad con la cantidad de ADN mitocondrial, es decir, a más cantidad de ADN de este tipo, aumenta, de forma proporcional, la cantidad de glucosa, la cual penetra en las células.



También se ha estimado que los pacientes con obesidad suponen un coste en cuidados médicos superiores en un 36% a los pacientes con un índice de masa corporal 'media'. Estos datos justifican la importancia de investigar nuevas pautas terapéuticas, así como la terapia genética, la cual, utilizando fármacos, compuestos vitamínicos u otras medidas nutricionales, se puede variar la cantidad de ADN mitocondrial de una persona para mejorar la oxidación de las calorías ingeridas. Esta disminución del peso corporal también implica la disminución de riesgo de desarrollar dichas patologías.


Todos estos avances y descubrimientos científicos hacen posible que cada vez sea mayor el campo que engloba la Biología Celular. Un campo que, como ya sabemos, fue iniciado hacia los años treinta y el cual ha hecho posible la mejora del conocimiento humano y la elaboración de fármacos.



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