dijous, 28 de gener de 2010

El sulfuro procedente de los volcanes asfixia la vida marina

Una racha de actividad volcánica podría haber provocado cambios medioambientales que resultaron en la destrucción de la vida de los océanos, según un informe publicado por la revista 'Nature'.

El estudio, llevado a cabo por la Universidad de Harvard, revela que se produjo una desaparición de oxígeno en la mayor parte de los mares hace aproximadamente 100 millones de años, lo cual acabó con la tercera parte de la vida de los océanos, fenómeno que se atribuye al sulfuro procedente de la actividad volcánica.

Cuando la Tierra entró en erupción en una oleada de actividad volcánica en el periodo Cretáceo, hubo una súbita floración de la vida marina, que absorbió gran parte del oxígeno del mar y creó así un hábitat que impedía la supervivencia de los animales marinos.

Menos oxígeno
Los científicos que han llevado a cabo la investigación advierten de que en extensas áreas del océano la cantidad de oxígeno se está reduciendo y las zonas sin vida marina proliferan por los vertidos de fertilizantes agrícolas -con alto contenido el sulfatos- y el calentamiento de los océanos.

Según sus investigaciones, los sulfatos procedentes de la actividad volcánica liberaron fósforo, substancia que a su vez fertilizó los océanos y creó una floración de organismos fotosintéticos (plancton) cerca de la superficie.

Al hundirse y descomponerse progresivamente, esa capa de plancton sirvió de alimento a una población de bacterias consumidoras de oxígeno marino.

Las bacterias, incapaces de sobrevivir, desaparecieron de las profundidades, junto con el 27% de toda la vida marítima, mientras que el plancton de la superficie creció con fuerza y fue acumulándose en el lecho marino en mayores cantidades de lo normal.

Con todo, el procedimiento por el que los volcanes fertilizaron el océano sigue siendo un misterio. Hasta ahora se sospechaba que el factor principal era el dióxido de carbono de la atmósfera, que modificaba el clima y contribuía a aumentar el volumen de nutrientes que llegaba a los océanos.
Al mismo tiempo se producía un calentamiento de la atmósfera del planeta, con lo que se desaceleraba la circulación de las corrientes oceánicas que normalmente restablecen el oxígeno en las profundidades marinas.


"Junto con el nitrógeno y el hierro, el fósforo es un nutriente clave en la limitación del fitoplancton, y al aumentar fuertemente la cantidad de fósforo en el océano a consecuencia de las erupciones volcánicas se produjeron esas dramáticas desapariciones del oxígeno marino", explica Matthew Hurtgen, uno de los autores del estudio.