diumenge, 16 de maig de 2010

La siesta, un sueño que acaba a los 30 minutos

Un estudio realizado por la Universidad de Regensburg en 2004 indicaba, para sorpresa de sus propios realizadores, que la proporción de alemanes (25%) que recurrían a la siesta era muy superior a la de los españoles (9%). Lo cierto es que el ritmo de vida imperante no colabora precisamente en su promoción. Y es una lástima, porque la comunidad científica ha certificado que, lejos de reducir la productividad, aumenta el rendimiento laboral y beneficia el bienestar de quien la disfruta.

Estas ventajas son por decirlo de alguna forma, limitadas, ya que si se abusa o se supera del tiempo recomendado por los expertos ( 30 minutos ) , este hecho puede desencadenar el efecto contrario al deseado, e incluso ocasionar consecuencias poco saludables para el organismo.

Dormir la siesta en la cantidad, calidad y forma adecuada contribuye a aumentar el rendimiento laboral, descargar la ansiedad y desbloquear la mente. En los más pequeños es un hábito aún más valioso: favorece la capacidad de aprendizaje y reduce la hiperactividad y ansiedad de los niños.

También cuenta con efectos psicológicos positivos como la liberación de estrés y los nervios acumulados al largo de la jornada o de los días acumulados, recarga el organismo y aumenta la creatividad.
Y al mismo tiempo ayuda a mantener la piel sana, además de acelerar el proceso de regeneración de las células y mantenerla fresca y tersa.