dilluns, 10 de maig de 2010

proteína bicéfala

Los linfomas son canceres específicos de los linfocitos (de ahí su nombre), un tipo específico de glóbulo blanco que se encarga de la defensa de nuestro organismo frente a elementos patógenos.




















Como estamos estudiando en este momento en la asignatura de biología, la respuesta inmunitaria especifica es más efectiva contra un antígeno particular gracias a que los linfocitos, tanto de tipo B como T, tienen unas ciertas proteínas de membrana que reconocen a estos antígenos y facilitan su eliminación.

La proteína AID, en la que se centra esta noticia, es una más de las tantas encargadas de modificar los anticuerpos segregados por los linfocitos B para que puedan detectar y eliminar un mayor numero de antígenos, virus y bacterias. Sin embargo, esta acción puede conllevar otros efectos no deseados, que pueden ser incluso peores que la propia infección previa.

La alteración de los anticuerpos realizada por el AID se lleva a cabo mediante la alteración del ADN de los linfocitos, para que estos produzcan un anticuerpo en cuestión. Por supuesto, la manipulación del ADN es algo muy delicado y el más mínimo error puede conllevar una desgracia (esto también lo hemos visto en biología, ¿y que no?). Si no se controla correctamente podríamos padecer una translocación cromosómica por ejemplo, que si influye en un gen importante puede resultar determinante en la vida de esa célula.

Este tipo de mutación cromosómica es el mayor causante de linfoma B que existe y la investigación ha tratado de relacionarla con la proteína AID. En experimentos con ratones se ha visto que si se suprime, el resultado es la ausencia translocaciones.

¿Que deducimos entonces? Necesitamos el AID para ejercer la respuesta inmune, pero puede también hacernos daño.

Una de las propuestas que existen en este momento radican en la función de los micro ARN. Estos son unas moléculas muy pequeñas de este tipo que regulan la expresión de ciertos genes y su posterior transcripción y traducción. Dichos procesos dependen de que un micro ARN se exprese o no.

En el caso de la AID, se ha encontrado un micro ARN que baja sus niveles a puntos en los que aún es funcional pero en los que se reduce el riesgo de dañar el ADN. Dicho micro ARN se pega a la secuencia de ARN que expresa el AID y la degrada, regulando la expresión. Podríamos considerarlo pues, un gen supresor de tumores.

En conclusión, parece se está buscando una solución a un problema que inicialmente no tenia y solía conllevar la muerte. Habrá que seguir internándose en este campo para encontrar la solución buscada.

>Fuente: sinc