dissabte, 27 de febrer de 2016

La lealtad de tus fieles amigos: Los perros.

Se trata de la historia de James Isaac, un niño autista que se apoya en un perro labrador negro allá donde va. James rechaza la mirada y el contacto físico de sus padres, pero no el de Mahe, el cual hace de intermediario entre la familia y él.

Mientras la madre esperaba a que terminaran las pruebas que le estaban realizando, no podía controlar su ansiedad. Sufría demasiado al ver a su hijo luchando. Entonces, el inteligente Mahe se sentó a su lado para tranquilizarla. Y lo consiguió.


Una vez que James fue trasladado a una habitación, Mahe, que significa "regalo de Dios" se echó con su mejor amigo, casi encima de él. Cuando el personal médico trató de separarlos, Mahe se negaba a abandonar la habitación. Allí pasaron las horas juntos, en contacto físico el uno con el otro. Haciendo lo que mejor saben hacer: quererse. 

Porque los perros no tienen prejuicios ni son celosos de su tiempo. Aman a quien los cuida y les hace compañía. Para ellos la manada está por encima de todo y no hay peor castigo que separarlos de sus amigos. La superficialidad humana no tiene hueco en la mente de esta especie con la que tenemos una alianza desde hace más de 20.000 años.