divendres, 19 de febrer de 2016

Tratamiento de enfermedades infecciosas a través de nanopartículas

En la actualidad la utilización de nanopartículas en tratamientos como vehículo para transportar fármacos está cada vez más extendida, especialmente, en enfermedades como el cáncer. Los científicos de la Universidad de Salamanca han analizado los últimos estudios sobre su aplicación en enfermedades infecciosas, ya que estas diminutas partículas mejoran la efectividad de los tratamientos.  El uso de estas nanopartículas puede ser una buena estrategia para combatir las resistencias que presentan bacterias y virus a los tratamientos habituales. Además, estas, pueden incorporar sustancias que facilitan el reconocimiento de las células y los tejidos.
Nanopartículas de plata: http://www.foodnewslatam.com/inocuidad/53-control-calidad/3031-se-recomienda-limitar-la-comercializaci%C3%B3n-de-productos-que-contienen-nanopart%C3%ADculas-de-plata.html
Funcionamiento
La nanopartícula se liga a un agente antimicrobiano, que es el vehículo que lo transporta, no obstante, hay otras que tienen actividad antimicrobiana por sí mismas, como las de plata, otros metales y algunos polímeros.
Las propias células del cuerpo humano también pueden ser utilizadas como nanosistemas.  Por ejemplo, los eritrocitos pueden ser utilizado para encapsular fármacos y transportarlos a distintos lugares del organismo. Actualmente, estos investigadores trabajan en el uso de nanopartículas metálicas para vehiculizar fármacos antiinfecciosos.
La lucha contra bacterias como las pseudomonas y contra virus como el VIH acapara buena parte de las investigaciones relacionadas con enfermedades infecciosas, aunque el uso de nanopartículas está más desarrollado en otros campos, como la oncología.

Cambian el esquema de administración
En las terapias basadas en nanopartículas, la frecuencia y las dosis que se administran de fármacos cambian con respecto a los medicamentos tradicionales. Ya que no solo mejoran la distribución del tratamiento, sino que también aumentan la permanencia del fármaco en la sangre.
Dejando a un lado estos aspectos, que un tratamiento esté basado en nanopartículas no supone una gran diferencia para los pacientes ya que el modo de administración es tan variado como en los fármacos convencionales, por vía intravenosa, subcutánea, intramuscular o nasal, entre otras.

Escasa comercialización
A pesar de sus ventajas y de que existen muchos estudios y ensayos clínicos. La comercialización de estas nanopartículas es limitada, debido a que puede generar problemas de toxicidad, además de que su fabricación es más compleja y costosa. El problema se encuentra sobre todo en los tratamientos crónicos, ya que algunos componentes se pueden acumular en determinados tejidos y dar problemas a largo plazo. Por otra parte, las nanopartículas también pueden ser muy útiles para el diagnóstico de enfermedades.

En definitiva, esta noticia es de gran importancia para el tratamiento de enfermedades. Por lo que se debería invertir más dinero en la investigación de nanopartículas, tanto para disminuir los precios de producción y coste como para reducir su toxicidad.
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