divendres, 1 de maig de 2009

El gran invento del placebo


Uno de los medicamentos más maravillosos del mundo no es en verdad un medicamento. Se trata de un placebo: una píldora de azúcar o tal vez una inyección de solución salina. En un placebo no hay ningún componente farmacológico, pero funciona si mata el dolor, reaviva el espíritu y nos cura del mal que tengamos.

Los placebos pueden incluso llegar a tomar la forma de la cirugía. Los investigadores han comparado los resultados de la cirugía artroscópica de rodilla con los de una operación ficticia. Sedaban a los pacientes, les hacían un corte en la rodilla, los despertaban y les decían que la operación había sido un éxito. Dos años de seguimiento demostraron que el alivio del dolor y la mejora de la función eran los mismo tanto para los pacientes tratados con placebo como para los que eran sometidos a una intervención quirúrgica real.

¿Cómo explicar el efecto placebo? Algunos afirman que todo está en la mente. Pero la distinción mente-cuerpo no está clara. Es mejor decir que la mente influye en cómo el organismo responde a un problema.

En un estudio reciente, el 50% de los pacientes de Parkinson mostraba mejoría en la función motriz tras recibir un placebo: una simple inyección salina. Los síntomas del Parkinson están causados por la incapacidad de las células cerebrales de producir dopamina. Escáneres cerebrales confirmaron que la perspectiva de una mejoría provocaba en el paciente la producción de este neurotransmisor. Pensar que iban a mejorar inducía en ellos una respuesta química real, con un efecto real.

Tor Wager, psicólogo de la Universidad Columbia, ha dirigido un estudio en el que se aplicaba una misma crema a todos los sujetos, pero se les decía que eran dos, una de ellas para aliviar el dolor. Wager extendió las dos supuestas cremas en dos puntos de los brazos de los individuos, y luego les aplicó calor hasta producirles una sensación de quemazón. Los escáneres y los informes verbales indicaron que experimentaban menos dolor con la crema que "funcionaba", pese a que ambas eran idénticas.

También se produce el efecto opuesto al placebo, denominado efecto "nocebo". Más de una quinta parte de los pacientes a los que se les administra un placebo manifiesta efectos colaterales inesperadamente adversos.

En un ensayo de fármacos, algunos sujetos fueron advertidos de que podían sufrir irritación gastrointestinal. Efectivamente, este grupo acusó más inquietud.

Los placebos no funcionan en tumores ni ataques al corazón. El poder de sugestión tiene sus límites. Pero buena parte de la medicina gira en torno a trastornos relativamente subjetivos, y ahí es donde la píldora de azúcar obra su magia. "Nuestras creencias influyen poderosamente en nuestras experiencias", aseguró Wager.

Así pues, cuando se encuentren mal, prueben primero ocn el remedio más simple: imaginen que están curados.
Artículo del apartado de medicina cuyo autor es Joel Achenbach, extraído de la revista científica "National Geographic".
A continuación, un breve vídeo sobre el efecto placebo.

1 comentari:

PAULA RUEDA ha dit...

La verdad esque el placebo ha sido la mejor no-medicina que podrían haber inventado,si bien no produce efectos secundarios ya no no contiene productos farmacologicos,hace creer al paciente que se encuentra mejor ,por lo tanto cual es la verdadera realidad entre dolor y verdadero dolor?
me ha impactado sobretodo el caso de la operación de rodilla falsa ,pero sin embargo hay enfermedades que verdaderamente necesitan el uso de un medicamente agresivamente fuerte.