diumenge, 17 de maig de 2009

Células madre mejoradas

Un equipo de investigadores estadounidenses presentó unas células muy similares a las células madre embrionarias pero sintetizadas con proteínas, las piPS.

Todo empezó cuando, hace algo más de dos años, un científico japonés llamado Shinya Yamanaka obtuvo células muy parecidas a las madre embrionarias sin la necesidad de utilizar embriones. Para sintetizarlas, Yamanaka cogió células de la piel, y, mediante virus, les aportó cuatro genes capaces de reprogramar esas células adultas y convertirlas en unas más primitivas y capaces de transformarse en cualquier otro tejido.
Shinya Yamanaka
Esto sucedió cuando todo el mundo sabía que con células embrionarias se podía encontrar cura a numerosas enfermedades hasta ahora incurables, pero el hecho de necesitar virus para sintetizarlas no gustaba.

Por eso, desde que Yamanaka hizo su descubrimiento, miles de investigadores han modificado su técnica para evitar la necesidad de emplear virus para sintetizar las células, con el fin de conseguir unas células seguras para los pacientes.

En esos términos se han conseguido muchos avances, demostrando que no es imprescindible el uso de virus para sintetizar las células madre.

Pero el equipo de Sheng Ding, investigador del "Scripps Research Institute" de California, ha ido más allá. Ha prescindido por completo de los genes usados para reprogramar la célula adulta. Según afirma Sheng Ding, su piPSC es una iPSC pero elaborada a partir de otro método que no implica la utilización de ningún gen, por tanto es un método mucho mejor ya que no conlleva los riesgos propios de una manipulación genética, al contrario que todos los trabajos anteriores.
Sheng Ding
Para evitar la citada manipulación genética, Sheng Ding y su equipo sustituyeron el material genético utilizado anteriormente por proteínas recombinantes, producidas en un laboratorio a partir de una bacteria, la "Escherichia coli". Esta forma de conseguir proteínas se lleva utilizando desde 1982 con diversos fines, por ejemplo, conseguir la primera proteína recombinante, la insulina humana, que reemplazó a la insulina animal por tener un coste mucho más reducido.

Volviendo al tema, una vez conseguidas las proteínas recombinantes, sólo había que añadirlas a un cultivo de células de piel de ratones, y así esas células adultas de piel se transformaron en otras más primitivas y pluripotenciales, de ahí su nombre, "piPS" (células madre proteicas de pluripotencialidad inducida). Estas células más primitivas demostraron ser capaces de transformarse en cualquier otro tejido.

Este descubrimiento aporta múltiples ventajas, de las cuales las más importantes son la mayor seguridad en cuanto a uso con pacientes, ya que no conlleva ninguna manipulación genética, y el abaratamiento de los costes, ya que este método es mucho más simple y rápido que el usado hasta ahora.


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1 comentari:

Rafa Mollà ha dit...

La utilització de les cèls. mare, i l'obtenció d'elles mitjançant mètodes senzills, barats i inocus va obrint-se camí.