dimecres, 13 de maig de 2009

Un pie y unos hipopótamos ayudan a interpretar el "Hobbit"







Los extraños huesos fósiles de hominido descubiertos en la isla de Flores. Se trataria de un ser con un cerebro inusualmente reducido y cuerpo pequeño en general que justifica el apodo de Hobbit. Para sus descubridores se trata de una nueva especie humana el "Homo floresiensis" que vivio allí hace entre 95000 y 17000 años. Para los criticos podrian ser individuos normales con enanismo patologico y microcefalia. Unos y otros no se han puesto de acuerdo pero este jueves se presentan en la revista Nature dos investigacioes una se basa en el cerebro pequeño de los hipopótamos de Madagascar y la otra en el exhaustivo estudio del pie del homo floresiensis.

Hasta ahora se ha encontrado en Flores un esqueleto incompleto de un individuo que mediria un metro, pesaria unos 30 kilos y una capacidad craneal de 417 centimetros cubicos, como un chimpance. En total se han encontrado fosiles de una media docena. Las excavaciones han proporcionado pruebas de que hacian herramientas de piedra y cazaban elefantes enanos y dragones de Komodo.

El estudio de los hipopótamos de Madagascar se utiliza ahora como modelo para explicar el reducido tamaño del hobbit. La idea es que insularidad favorece la disminución evolutiva pronuciada del tamaño porque el cerebro es un organo costoso en terminos energeticos para el organismo y puede resultar util disminuir su tamaño.

En cuanto al pie del Hobbit los estudios que se presentan mañana muestran que se combinan caracteristicas propias del pie humano moderno con otras muy antiguas evolutivamente. Se sabe ahora que nuestro pie moderno surgio en la evolución hace 1.5 millones de años y seguramente en el Homo erectus, la especie de origen africana que emigro.

Los rasgos del pie del Hobbit sugieren que lejos de ser un individuo de una población moderna de enanos, procede de una especie muy primitiva, tal vez anterior al Homo erectus. Daniel E. Lieberman, de la Universidad de Harvard, comenta los últimos descubrimientos en Nature y considera que esta hipótesis es demasiado audaz.


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