diumenge, 1 de març de 2009

Samarugo IV: Acciones de conservación.

Acciones de restauración y recreación de hábitats: creación de una red de áreas de reserva para el samarugo.


Cuando se planteó constituir una red de reservas para el samarugo, en primer lugar se incorporaron a la misma todas las zonas con presencia actual de la especie, delimitando en lo posible el área de distribución actual: Marjales de Peñíscola, Cabanes-Torreblanca, Sagunto-Puzol y Oliva-Pego, junto con las surgencias del Parque Natural de L´Albufera y el río Verde.

En principio, se consideró insuficiente esta red debido a la poca extensión de la misma, baja densidad de ejemplares en la mayoría de las poblaciones y a que existía una clara falta de control en estos sitios de posibles actuaciones perjudiciales para la especie.

Se estimó por tanto necesaria su ampliación y en primer lugar se estudiaron posibles lugares adecuados dentro del área de distribución potencial y que podían ser controlados por la Consellería. Se seleccionaron zonas húmedas en las cuales solamente era necesario llevar a cabo un proceso de regeneración para adaptarlas a las necesidades de las especies a proteger. Sin embargo, surgieron una serie de problemas como la competencia con especies exóticas ya presentes en estos lugares y que, resultaron totalmente imposibles de erradicar. Por esta causa, se consideró necesario probar, como contraste, con zonas totalmente recreadas, obteniéndose resultados mucho más satisfactorios, ya que en la mayoría de estas zonas se ha comprobado la adaptación y reproducción de la especie después de las reintroducciones.


Programa de cría en cautividad


Dada la situación de esta especie basada en una pequeña área de distribución actual, poblaciones poco abundantes y una fuerte degradación de su medio natural, se considera que cualquier medida de conservación in situ debe estar apoyada por un programa de cría en cautividad que garantice la existencia de suficientes ejemplares para llevar a cabo reintroducciones o reforzamientos de poblaciones cuando sea necesario, y que permita experimentar aspectos relacionados con la conservación del samarugo sin afectar a las poblaciones naturales.

Se han llevado a cabo programas de cría en cautividad de todas y cada una de las poblaciones de samarugo conocidas en la Comunidad Valenciana, si bien con distintos grados de intensidad en función de la amenaza de la población en el medio natural.

En principio las alteraciones debidas a los procesos de cría en cautividad se reflejan en un descenso de la variabilidad genética, de manera que se produce un declive en el nivel medio de heterocigosidad, efectos que son debidos básicamente a la “deriva genética” (pérdida al azar de algunos genes en poblaciones pequeñas) y a la endogamia que favorece la aparición de individuos homocigotos. Los peces criados bajo condiciones artificiales corren el riesgo de perder su capacidad adaptativa. Para evitar estos efectos indeseables de la cría en cautividad, se pueden adoptar diferentes medidas correctoras. En primer lugar, la utilización de un elevado número de ejemplares en la fundación de poblaciones en cautividad, algo no siempre fácil de hacer si se tiene en cuenta que se trabaja con especies amenazadas, que, son escasas. Otro sistema es la incorporación periódica de material genético nuevo a la población cautiva. Ésta ha sido la técnica llevada a cabo en las instalaciones de cría en cautividad del CIPEP de la Consellería de Medio Ambiente.

En total son ya más de 200.000 ejemplares de Valencia hispánica los criados en condiciones de cautividad, habiéndose pasado de una producción inicial de 300 ejemplares a principios de la década de los noventa cuando se inició el programa de cría, a una producción media en torno a los 25.000 ejemplares anuales.


Programa de reintroducción


Las reintroducciones de ejemplares en las áreas de reserva de nueva creación se han llevado a cabo teniendo en cuenta los diferentes grupos genéticos. Este programa de reintroducción se realiza de manera periódica en los meses de octubre y noviembre una vez finalizado el proceso reproductor de la especie, utilizándose ejemplares nacidos durante ese mismo año que alcanzarán la madurez sexual en primavera y empezarán a formar nuevos núcleos poblacionales en el medio natural.

Mediante este método se han reintroducido más de 125.000 ejemplares en las áreas de reserva creadas desde principios de la década de los noventa hasta la actualidad. En cuanto a los reforzamientos en las poblaciones naturales con presencia de la especie, se llevan a cabo de manera periódica en función de los resultados de las prospecciones. Por otra parte, recientemente se ha iniciado la reintroducción de ejemplares en localidades históricas de las que ha desaparecido la especie. Los resultados de estas reintroducciones están todavía pendientes de evaluación.

Según las últimas prospecciones, las reintroducciones que mejor han funcionado han sido, por una parte las realizadas en el área de reserva de nueva creación del marjal dels Moros en Sagunto, donde la especie se reproduce sin ningún tipo de problema y se ha adaptado perfectamente al medio (se trata de la única zona de reserva donde todavía no se ha detectado gambusia), y, por otra parte, las realizadas en las surgencias del Parque de la Albufera y en el nacimiento del río Bullent en el marjal de Oliva. En ambos casos se trata de zonas con afloramientos de agua que mantienen unas características físico-químicas prácticamente constantes a lo largo de todo el año. Estas condiciones de estabilidad parecen ser determinantes para la presencia de la especie.


Foto1: Zonas húmedas.

Foto2: Instalaciones para la cría en cautividad de especies.

Foto3: Ejemplar de Samarugo.


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