dissabte, 18 d’abril del 2026

Primer caso de ‘curación’ del VIH con un trasplante de células madre procedente de un hermano

Primer caso de ‘curación’ del VIH con un trasplante de células madre procedente de un hermano


Un equipo internacional de científicos ha identificado un nuevo caso de remisión del VIH en un hombre noruego de 62 años. El descubrimiento, publicado en la revista Nature Microbiology, demuestra por primera vez que un trasplante de células madre procedente de un familiar puede eliminar los reservorios virales en pacientes de avanzada edad.


El virus del VIH tiene la capacidad de permanecer oculto en el organismo incluso bajo tratamiento antirretroviral. Sin embargo, este paciente, diagnosticado en 2006, lleva cuatro años sin rastro del patógeno tras someterse a un trasplante para tratar un síndrome mielodisplásico (un tipo de cáncer sanguíneo).


         Micrografía electrónica de barrido del VIH-1 (en verde) brotando de un linfocito cultivado


La investigación ha sido liderada por Marius Treseid (Hospital Universitario de Oslo) y ha contado con la participación de científicos españoles del instituto IrsiCaixa, como Javier Martínez Picado y María Salgado.


El éxito del procedimiento reside en una variación genética específica denominada CCR5Δ32. Esta mutación altera el correceptor que el VIH utiliza para infectar los linfocitos T CD4. Al no disponer de esta "puerta de entrada", el virus es incapaz de propagarse.


 Al no encontrar un donante compatible en los registros, los médicos optaron por el hermano del paciente, quien de forma inesperada resultó ser portador de esta mutación. Tras el trasplante, las células madre del hermano sustituyeron a las del paciente en la sangre, la médula ósea y el tejido intestinal, eliminando cualquier rastro del virus.


El esquema 1 muestra el papel de CCR5Δ32 en la protección frente a la infección por VIH-1: (a) una célula normal con el gen CCR5 de tipo salvaje; (b) una célula con el gen CCR5Δ32. (FUENTE: ResearchGate)


Reemplazo de las células madre


Tras 24 meses del trasplante, al observar que las células del donante sustituyen a las propias células inmunitarias del paciente, los expertos decidieron suspender la terapia antirretroviral. Según explica Javier Martínez Picado, investigador ICREA en IrsiCaixa y coautor del trabajo, las células madre del donante eliminaron las restantes del paciente (tanto sanas como infectada), eliminando así la huella de los reservorios virales.


Para asegurar que no quedaba rastro del patógeno, el equipo analizó más de 65 millones de células T CD4y y realizó biopsias en zonas profundas del intestino, como el íleo, una región muy rica en tejido linfoide donde el virus suele esconderse. Los resultados confirmaron la ausencia de ADN proviral y detectaron que los niveles de anticuerpos cayeron drásticamente tras cuatro años, aunque el paciente sigue dando positivo para una proteína específica.


Personas curadas hasta el momento 


Actualmente, el Consorcio Internacional para el Trasplante de Células Madre en el VIH (IciStem) realiza el seguimiento de 40 personas trasplantadas, de las cuales 10 han logrado eliminar el virus. La investigadora de IrsiCaixa señala que la retirada del tratamiento solo se plantea cuando los marcadores virales son extremadamente bajos y la situación clínica es estable.


Sin embargo, debido al alto riesgo del trasplante, los científicos aclaran que esta no es una intervención dirigida a la población general, sino a quienes requieren un trasplante por razones oncológicas. El reto actual es traducir estos conocimientos en estrategias menos invasivas para las 42 millones de personas infectadas:


Células CAR-T: una tecnología consolidada en el cáncer para modificar las células inmunitarias del paciente para que destruyan las células infectadas sin afectar a la fabricación de linfocitos en la médula ósea.

Terapia génica: investigaciones para inducir artificialmente la mutación CCR5Δ32 y bloquear la entrada del virus.


Este caso demuestra que lo que hace quince años parecía imposible, hoy es una realidad: la infección por VIH puede remitir definitivamente.


divendres, 10 d’abril del 2026

El exceso de cromosomas podría originar el cáncer infantil más frecuente

    

Leucemia linfoblásica aguda










La leucemia linfoblástica aguda de células B es el cáncer infantil más frecuente y afecta directamente a las células de la sangre. En este tipo de enfermedad es habitual encontrar una alteración genética conocida como hiperdiploidía, que consiste en la presencia de un número anormal de cromosomas en las células. Mientras que lo normal es contar con 46 cromosomas, en estos casos pueden aparecer entre 51 y 63. Este exceso no se distribuye al azar, sino que afecta con mayor frecuencia a cromosomas concretos como el 4, 6, 10, 14, 17, 18, 21 y el cromosoma X.  
     
                                                                                                 

Este tipo de alteración se origina en las células progenitoras de la sangre durante el desarrollo fetal. Aunque no es suficiente por sí sola para provocar la enfermedad, sí produce cambios importantes en el comportamiento celular. Estas células presentan una menor capacidad de proliferación y un retraso en su diferenciación, lo que hace que permanezcan durante más tiempo en un estado inmaduro. Debido a esto, algunas pueden mantenerse en la médula ósea durante años en forma de clones raros, es decir, pequeños grupos de células alteradas que no llegan a causar la enfermedad de forma directa.


El desarrollo de la leucemia se explica a través de un modelo en dos fases. La primera fase tendría lugar antes del nacimiento, cuando aparece esta alteración cromosómica en las células madre encargadas de formar la sangre. La segunda fase ocurre después del nacimiento y depende de factores todavía desconocidos, que son necesarios para que estos clones evolucionen hacia una forma maligna. Entre ambas fases puede transcurrir un periodo de varios años, lo que coincide con la edad en la que se diagnostican más casos de este tipo de leucemia infantil.

  Dos fases clave en el origen de la leucemia infantil más común
  

Durante ese tiempo, la actividad del sistema inmunitario puede tener un papel relevante. Cuando el organismo del niño responde a infecciones comunes, se liberan señales que estimulan la división de las células de la médula ósea. Si entre ellas se encuentran los clones con alteraciones cromosómicas, estos también pueden verse impulsados a proliferar. Este aumento en la división celular incrementa la posibilidad de que aparezcan nuevas mutaciones. Si estas alteraciones se acumulan, el clon puede evolucionar progresivamente hasta convertirse en una célula cancerígena y desencadenar la leucemia.


Este proceso ayuda a comprender la llamada paradoja de la aneuploidía, según la cual las alteraciones cromosómicas pueden perjudicar el funcionamiento normal de las células, pero al mismo tiempo favorecer la aparición y evolución de tumores en determinados contextos. Aunque se ha observado que los cromosomas implicados en estos procesos coinciden con los presentes en pacientes, todavía no se conoce con exactitud qué factores concretos provocan la transformación final de estos clones en células malignas.


A pesar de estas incógnitas, este tipo de investigaciones resulta clave para entender el origen de la enfermedad, ya que apunta a que el proceso puede comenzar mucho antes de la aparición de los síntomas. Además, refuerza la importancia de estudiar las fases iniciales del desarrollo celular para poder identificar posibles estrategias de prevención en el futuro.



IOF












 

dissabte, 4 d’abril del 2026

Esclerosis múltiple y virus de Epstein-Barr: un paso más para esclarecer su relación

 El virus de Epstein-Barr infecta a gran parte de la población, y se considera una condición necesaria para padecer la enfermedad, aunque no suficiente. Sin embargo, aún no se ha descubierto por qué solo afecta a un pequeño sector.

Imagen que muestra una infección por el virus de Epstein-Barr (partículas coloreadas en verde en esta imagen de microscopía electrónica). Fuente: sinc

En 2022 se confirmó la relación del virus de Epstein-Barr (VEB) con la esclerosis múltiple, implicación que se conocía desde hace 40 años. Aunque esta infección sea una condición necesaria para la aparición de la enfermedad, no es suficiente, y aún se desconoce la causa de su desarrollo.        
Un nuevo estudio publicado en Science Immunology sugiere la reactivación del virus como posible causante de la enfermedad.                                                                                                                            
SOSPECHAS DE UN ORIGEN INFECCIOSO                                                                                                   
Existen sospechas remotas del posible origen infeccioso de la esclerosis múltiple. Fue en el siglo XX cuando se reveló su carácter autoinmune, es decir, el organismo se ataca a si mismo, en este caso, por la pérdida de la mielina, la envoltura aislante de los nervios. De hecho, otro estudio del 2022 reforzaba esta teoría al mostrar que la mononucleosis infecciosa, causada por el VEB, aumentaba en un 32% la posibilidad de desarrollar la enfermedad.          


Representación de una vaina de mielina en una neurona. Fuente: mielina - Búsqueda Imágenes
                                                                                                                                                                       FALTA UN MECANISMO DE CAUSALIDAD                                                                                      
Aunque la infección por el VEB es el factor de riesgo para el desarrollo de la esclerosis múltiple,  aún se desconocen los motivos que conducen a la enfermedad en una pequeña proporción de la población, pese a ser un virus que infecta al 90% de esta.        
                                                                                             
El nuevo estudio dirigido por Sini Laakso, jefa del grupo de Neurología Autoinmune de la Universida de Helsinki, se centra en el lugar del organismo donde parece más probable que comience todo, los ganglios linfáticos cervicales profundos, que forman una cadena a lo largo de la yugular interna del cuello. Los ganglios son nódulos distribuidos por el sistema linfático y que actúan como estaciones donde se encuentran los linfocitos, células principales de la respuesta inmune. Estos ganglios se agrandan en la mononucleosis, y es en ellos donde se planifica el ataque al sistema nervioso. Los linfocitos B, que producen anticuerpos y son las células infectadas por el VEB, se encuentran con autoantígenos procedentes del cerebro, moléculas propias contra las cuales el sistema inmune puede reaccionar por error.

ALTERACIONES EN LOS GANGLIOS

Los científicos han encontrado irregularidades en las células B de los pacientes, entre las que se encuentran un aumento de la memoria, que revela que ha habido una infección previa. Estas anomalías se asemejan a las que deja el contagio del VEB y también de las llamadas doble negativas, asociadas con la autoinmunidad.
De este modo Laakso establece que los resultados sugieren que el VEB altera ciertas células B en la esclerosis múltiple, dando lugar a un mecanismo patológico que depende de estas células al activar a su vez los linfocitos T citotóxicos que se encargan de destruir células infectadas, además de aparecer en abundancia contra el VEB en los ganglios analizados.


REACTIVACIÓN DEL VIRUS

Según la neurocientífica del Istituto Superiore di Sanità en Italia Francesca Aloisi, cada vez hay más evidencia de que la reactivación del virus de Epstein-Barr podría ser el principal mecanismo que impulsa la enfermedad.

Esta reactivación concuerda con los datos del estudio de Laakso, tanto por las alteraciones en las células inmunitarias como por la presencia abundante del virus en la saliva y de su ADN en los ganglios. Por ello,  Ascherio sostiene que los resultados apoyan que la activación lítica del virus de Epstein-Barr contribuye a la esclerosis múltiple.

En resumen, según Bjornevik, la presencia de células B alteradas y de respuestas de células T específicas frente al virus de Epstein-Barr aporta pistas clave sobre el mecanismo. De este modo los datos indican que la clave consiste en la reactivación del virus latente que permanece infectando las células B, que a su vez activa a las células T citotóxicas.

Los científicos destacan que estos hallazgos pueden orientar nuevos tratamientos. Según Ascherio, la reactivación lítica del virus de Epstein-Barr podría tratarse con antivirales. Por su parte, Laakso propone mejorar las terapias que eliminan células B, haciéndolas más específicas para reducir efectos secundarios como el riesgo de infecciones.


Fuente de la noticia: Esclerosis múltiple y virus de Epstein-Barr: cuál es su relación

GMA

Los científicos destacan que estos hallazgos pueden orientar nuevos tratamientos. Según Alberto Ascherio, la reactivación del virus de Epstein-Barr podría tratarse con antivirales. Por su parte, Sini Laaksopropone mejorar las terapias que eliminan células B, haciéndolas más específicas para reducir efectos secundarios como el riesgo de infecciones.activación lítica [destrucción celular] del VEB en la esclerosis múReactivacióEs más, y según expone a SINC Francesca Aloisi, neurocientífica del Istituto Superiore di Sanità en Italia que no ha participado en el nuevo estudio, aún no hay evidencias de un papel patológico de ningún anticuerpo de doble reactividad en la esclerosis múltiple. Y en cambio, añade, “crece la evidencia de que la reactivación del VEB podría ser el mecanismo principal por el que este virus lleva a la patología y la progresión de la esclerosis múltiple”.

Crece la evidencia de que la reactivación del VEB podría ser el mecanismo principal por el que este virus lleva a la patología y la progresión de la esclerosis múltiple.

Francesca Aloisi, neurocientífica del Istituto Superiore di Sanità en Italia

Esta reactivación sí es consistente con los datos de Laakso, tanto por las alteraciones en las células inmunitarias como por la presencia abundante del virus en la saliva y de su ADN en los ganglios. Por ello y para Ascherio, “los resultados apoyan un papel de la activación lítica [destrucción celular] del VEB en la esclerosis múltiple”.

En resumen y según Bjornevik, “esta demostración de conjuntos de células B alteradas y respuestas de células T específicas contra el VEB aporta importantes indicios sobre los mecanismos”. Así, los datos sugieren que la clave no estaría en los anticuerpos autolesivos, sino en la reactivación del virus latente que permanece infectando las células B, y que llevaría a estas a estimular a su vez la función de las células T citotóxicas.

Los científicos destacan el valor de los nuevos indicios de cara al tratamiento de la enfermedad.

Los científicos destacan el valor de los nuevos indicios de cara al tratamiento. Para Ascherio, la reactivación lítica del virus “podría abordarse con fármacos antivirales”. Laakso destaca la posibilidad de mejorar la terapia de depleción de células B, empleada en dolencias autoinmunes pero que acarrea efectos adversos, como el riesgo de infecciones al reducir las defensas: “Una terapia de depleción de células B más dirigida podría ser eficaz y sería ideal”.

Kjetil Bjornevik, primer autor de aquel mismo trabajo, el hecho de que los investigadores finlandeses no hayan encontrado estos anticuerpos “no disminuye el valor del estudio”, dice a SINC, ya que en ambos casos se han examinado diferentes aspectos de la patología de la esclerosis múltiple. Bjornevik considera que “el enfoque innovador de analizar los ganglios cervicales y demostrar alteraciones en las células B representa un avance en el campo”.