Natalia Pardo Lorente, investigadora involucrada en el estudio
de la enzima MTFHD2
Recientemente se ha descubierto que algunas enzimas metabólicas, conocidas principalmente por su papel en la producción de energía dentro de la célula, también pueden actuar dentro del núcleo celular.
Investigadoras del Centro de Regulación Genómica(CRG) han demostrado que estas enzimas no se limitan solo al metabolismo, sino que participan en procesos fundamentales relacionados con el ADN, como la división celular y su reparación.
Este hallazgo cambia completamente la visión clásica que se tenía sobre la función de estas enzimas y sobre la organización interna de la célula.
Tradicionalmente, se pensaba que cada parte de la célula tenía funciones muy bien definidas y separadas. Las mitocondrias se relacionaban casi exclusivamente con la obtención de energía, mientras que el núcleo se consideraba el lugar donde se guarda el ADN y se controla la información genética. Sin embargo, este descubrimiento demuestra que el núcleo no funciona de manera independiente, sino que necesita la ayuda de enzimas metabólicas para que procesos como la copia del ADN y su reparación se realicen correctamente y sin errores.
Las investigadoras han observado que estas enzimas pueden desplazarse desde las zonas donde normalmente actúan hasta el núcleo celular cuando la célula lo necesita. Una vez allí, contribuyen a mantener el ADN en buen estado, evitando fallos durante la división celular. Esto es especialmente importante, ya que los errores en el ADN pueden dar lugar a problemas graves para la célula y el organismo.
Uno de los estudios se centra en la enzima metabólica MTHFD2. Esta enzima suele encontrarse en las mitocondrias y participa en la síntesis de moléculas necesarias para el crecimiento celular. Sin embargo, se ha descubierto que MTHFD2 también se localiza en el núcleo, donde desempeña un papel clave en el control de la división celular. Gracias a su presencia en el núcleo, la célula puede dividirse de forma más precisa y organizada.
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Por otro lado, también se ha analizado el papel de estas enzimas en el cáncer de mama triple negativo, uno de los tipos más agresivos de cáncer de mama. En este caso, se ha observado que la enzima IMPDH2 se traslada al núcleo de las células cancerosas para colaborar en la reparación del ADN. Esto permite que las células cancerosas sobrevivan a daños genéticos que, en condiciones normales, provocarían su muerte, lo que explica por qué este tipo de cáncer suele ser tan resistente a algunos tratamientos.
Al estudiar el comportamiento de la enzima IMPDH2, las investigadoras han podido comprender mejor cómo las células cancerosas consiguen seguir sobreviviendo a pesar de acumular daños en su ADN. Este conocimiento resulta clave para entender el funcionamiento interno de este tipo de cáncer y para seguir investigando posibles formas de frenar su crecimiento.
En conjunto, estos estudios muestran que la célula es mucho más compleja de lo que se pensaba y que las enzimas metabólicas pueden tener más de una función dentro de ella. No solo participan en la producción de energía, sino que también desempeñan un papel esencial en la protección del ADN y en la división celular, esto nos da a conocer nuevas líneas de investigación en biología celular y en el estudio de enfermedades como el cáncer.
IOF
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