dilluns, 21 de març del 2016

El método CRISPR, el 'corta pega' de ADN


Esta novedosa técnica de la ingeniería genética permite editar el genoma borrando, introduciendo o reparando trozos de genes asociados a enfermedades. Gracias a esta técnica el proceso que antes era costoso, difícil y duradero ahora es mucho más asequible y fácil de realizar. 
El CRISPR está formado por dos componentes; un fragmento de ARN que sirve de guía para identificar el fragmento de ADN que se quiere editar y una enzima que lo corta. 
Cada secuencia de dos componentes incorpora el ADN de los virus atacantes y lo usa para dirigir sus enzimas contra los propios virus y cortar su ADN.
El origen de este método está basado en el sistema de defensa que utilizan las bacterias mediante el cual utilizan el CRISPR para integrar el material genético de los virus que les atacan y guardarlo en su propio ADN para reconocerlo y utilizarlo en una próxima infección. 
El método ya ha sido utilizado en varios animales aunque usarlo en humanos es ilegal en la mayoría de los paises. Aún así un grupo de científicos chinos ya ha modificado embriones humanos, aunque inviables, con este sistema y en Reino Unido se está intentando seguir este camino. 
Una de las mayores ventajas que ofrece el CRISPR es que permite tratar las diversas enfermedades raras que existen y que de otra forma no se podrían solucionar ya que no se conocen sus curas, y también las enfermedades genéticas en la línea germinal de los pacientes. De este modo se podrían curar tanto los pacientes como su descendencia. 





diumenge, 21 de febrer del 2016

Tejidos en 3D capaces de ser funcionales.



Científicos del Instituto de Medicina Regenerativa Wake Forest (Carolina del Norte, EE UU) han usado un sistema de bioimpresión para crear tejidos humanos a tamaño real; concretamente huesos, cartílagos y músculos de orejas y mandíbulas. Aunque aún no sirven para ser transplantados, sí logran sortear algunos de los problemas de esta técnica para, un futuro, reemplazar partes del cuerpo que el paciente tenga dañadas o haya perdido.
El sueño de los bioingenieros es imprimir en el laboratorio tejidos y órganos funcionales y dejar de depender de las donaciones. Sin embargo, hasta ahora las impresoras en 3D solo han logrado crear estructuras demasiado inestables y frágiles para ser implantadas en un cuerpo humano.
Anthony Atala y su equipo han conseguido solucionar el problema de la estabilidad imprimiendo las células en materiales poliméricos biodegradables con la fuerza mecánica suficiente para soportarlas hasta que el tejido madure.De esta manera, los investigadores han imprimido estructuras de cartílagos, huesos y músculos.
Cuando implantaron en ratas los andamios celulares, se produjo el cambio: lograron madurar en tejido funcional y desarrollar un sistema de vasos sanguíneos. También sortearon el límite de tamaño. Una oreja fabricada con el tamaño correspondiente a un bebé fue capaz de formar vasos entre uno y dos meses después de su implantación.
Lo más importante de este avance es que las estructuras tienen el tamaño adecuado y la capacidad para su futuro uso en seres humanos.Este sistema también permite personalizar la forma de construir los tejidos impresos, según las necesidades de cada paciente.
Los autores aseguran que “con un mayor desarrollo, esta tecnología puede producir tejidos y órganos que incorporen múltiples tipos de células en lugares concretos para recabar información sobre estructura y función originales".

Resultado de imagen de tejidos 3d

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