dissabte, 29 de febrer del 2020

Izpisúa desvela los cambios celulares que hacen que comer menos prolongue la vida

"Come poco y cena más poco, que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago"

Esta oración sigue siendo un gran consejo, a pesar de pasar ya cuatro siglos y con más reverencia hoy gracias a la nueva investigación que  explica cómo a medida que se envejece reducir la ración del plato beneficia a las células y tejidos del organismo.

Este estudio encabezado por Juan Carlos Izpisúa del Instituto Salk, en La Jolla, ha aportado datos contundentes: escatimar en las calorías que se ingieren a diario mejora el sistema inmunológico, reduce la inflamación en todo el cuerpo, retrasa las enfermedades que aparecen con la edad y favorece una vida más larga y sana. Estos datos han sido demostrados gracias a un detallado análisis de diferentes tipos celulares de ratas.

Hace tiempo que se intenta acotar científicamente el efecto de la restricción calórica en el envejecimiento. El bioquímico estadounidense Clive M. McCay fue pionero con sus estudios en la década de 1930, con los que demostró que reducir las calorías en ratas las hacía vivir de unos tres años a cuatro.

Desde ese momento, se han producido más hallazgos en diferentes modelos de animales, como por ejemplo en los monos. Se han podido observar además de sumar años, la restricción calórica retrasa la aparición de enfermedades típicas de la vejez, como el cáncer, la diabetes o la demencia. Con este nuevo trabajo, se explica el efecto a nivel celular de ingerir un tercio menos de la cantidad normal de comida. “Nuestros resultados identifican gran cantidad de características asociadas a la edad y que se evitan con la restricción calórica a nivel molecular, celular, tisular y del organismo. Entre ellas, se incluye la senescencia celular, el agotamiento de células madre, la inflamación crónica y la comunicación aberrante entre células”, escribe en un email Juan Carlos Izpisúa. 

Son también autores de esta investigación Concepción Rodríguez, investigadora de Salk, y tres científicos postdoctorales del Laboratorio de Expresión Génica de Izpisúa.

El estudio se planteó con dos grupos de ratas: a uno de animales jóvenes se lo alimentó con normalidad y el otro recibió un 30% de calorías menos de la dieta normal desde los 18 meses de vida a los 27, lo que traducido al tiempo humano equivaldría a entre los 50 y los 70 años.

Mediante una tecnología de secuenciación génica, analizaron un total de 168.703 células de cuarenta tipos diferentes, desde células del hígado y riñón a las de médula ósea, piel y cerebro.

Después, compararon lo que ocurría en cada célula al principio y al final del estudio, entre ambos grupos. Al envejecer, se constataron diversos cambios en las células de las ratas que no siguieron una dieta restringida, pero más de la mitad de esos cambios en la composición celular no se encontraban en los animales que comieron menos; de hecho, muchos de sus tejidos se parecían a los de las ratas jóvenes.

Por tipos celulares, las más “sensibles” a la restricción calórica fueron las que estaban relacionadas con las defensas o inmunidad, la inflamación y el metabolismo de la grasa. “El descubrimiento principal en el estudio es que el aumento de la respuesta inflamatoria durante el envejecimiento podría ser suprimido sistemáticamente por la restricción calórica“, dice una de las autoras principales, Jing Qu, profesora de la Academia de Ciencias de China.

“El animal con restricción calórica mostró un sistema inmune muy similar al de los animales jóvenes de control”, sintetiza Izpisúa.

Resultat d'imatges per a "celulas tejidos y organos"


Dejar de comer un tercio de las cerca de 2.000 kilocalorías en el caso de las mujeres, y 2.200 en hombres, que consume un adulto de media, no parece la mejor manera de celebrar un 50 cumpleaños. Pero para los más voluntariosos, hay estudios sobre el llamado ayuno intermitente (en días concretos de la semana o durante periodos diarios). Izpisúa reconoce que “probablemente, si se hace durante un largo período de tiempo puede tener una base molecular muy similar a la que estamos observando durante la restricción calórica. Al final, el ayuno intermitente conduce a una reducción general en la ingesta calórica”.

No obstante, recuerda que trabajos como este en realidad aportan las bases para desarrollar medicamentos que permitan simular los efectos beneficiosos de la restricción calórica, pero sin pasar hambre.

“Muchos de estos procesos podrían ser dirigidos farmacológicamente, así como epigenéticamente. De hecho, estamos desarrollando nuevas tecnologías epigenéticas para modular la expresión de algunas de estas vías de señalización de manera segura y efectiva. Esperamos que estos enfoques específicos puedan conducir a la implementación de estrategias para aumentar la esperanza de vida y la salud”.

En concreto al centrarse en los factores de transcripción que se alteraron por la restricción calórica, destacó la modificación de los niveles del factor de transcripción Ybx 1 en 23 tipos de células diferentes. De ahí que crean que Ybx 1 puede ser un factor de transcripción relacionado con la edad y por ello, planean más investigaciones sobre sus efectos.

En palabras de otra investigadora del estudio, Concepción Rodríguez, “la gente dice que ‘eres lo que comes’, y estamos descubriendo que eso es cierto de muchas maneras. El estado de las células a medida que se envejece depende claramente de las interacciones con el entorno, que incluye qué y cuánto se come”.

Esta noticia es originaria de Diariomedico.com , fue publicada el 27/02/2020.

diumenge, 30 d’abril del 2017

¿Estar o no estar sentado? Esa es la cuestión.

Muchas veces escuchamos que las personas que son físicamente más activas que otras, consumen más calorías que las que se pasan el dia sentado y lo aceptamos, porque parece obvio, aunque esta teoría no es tan contundente como se creía. Los investigadores de salud pública y evolución humana suponían que nuestros ancestros quemaban más calorías que nosotros debido a la vida que llevaban; algunos especialistas sostenían que esa reducción en el gasto energetico y la acumulacion de todas las calorías en forma de grasa eran las causas de la obesidad. Este fue uno de los motivos por el que Dave Raichlen, Herman Pontzer y Brian Wood midieron el metabolismo de los hadza y saber de esta forma la diferencia que hay con los ciudadanos de las grandes ciudades. Para ello utilizaron una técnica llamada método del agua con marcaje doble.

A la vuelta, se analizaron las muestras de orina que habían recogido y los resultados no eran diferentes de los demás; los hombres de la tribu quemaron unas 2600 calorías mientras que las mujeres 1900 al igual que los adultos de Estados Unidos o Europa.
¿Pero cómo es posible que ocurra esto? Los investigadores no están al 100% seguros, tal vez la gente con niveles de actividad más altos modifican su comportamiento para ahorrar energía o que el organismo deje un margen para ese coste addicional de la actividad y recorte las calorías invertidas en otras tareas que pasan inadvertidas y que se llevan la mayor parte de nuestra provisión diaria de energía, es decir las tareas domésticas que realizan las células y los órganos para mantenernos con vida. 

Aun así, el metabolismo adaptativo y limitante deja a los especialistas con la pregunta de si el gasto energético es prácticamente el mismo, ¿como es que somos tan diferentes de nuestros parientes los simios? . La respuesta es que nada en la vida es gratis, los recursos que invertimos en un carácter hace que invirtamos menos en otros. En cambio, el ser humano incumple ese principio de austeridad por lo que nuestra extravagancia energética supone un misterio evolutivo.

Está claro que los cambios que nos hacen humanos parecen impulsados por un cambio evolutivo en nuestro metabolismo. A diferencia de nuestros parientes cercanos, somos la única especie que ha aprendido a cocinar, proceso que aumenta el valor calórico de los alimentos y los hace digestibles, de esta forma para los hadza, no resulta tan difícil volver con las manos vacías después de una partida de caza puesto que gracias a la cocina pueden transformar los alimentos mas silvestres en algo sabroso.

Este post está relacionado con el bloque del metabolismo del libro de Biologia de 2 de Bachillerato. 
Fuente de la noticia aquí 

diumenge, 31 de gener del 2016

Fer més exercici no sempre serveix per a cremar més calories.

Un nou estudi ens descobreix que qui realitza activitats físiques de manera intensa, consumeixen les mateixes calories que qui ho fa de manera moderada. Els investigadors pensen que la dieta podria tindre un paper important a l'hora de perdre pes.





Un equip internacional ha observat la relació entre la despesa energètica diaria i el nivell d'activitat física en més de 332 persones de diferents paisos durant una setmana, i ha descobert que fer mes exercici no significa perdre més calories. Els resultats publicats en la revista Current Biology, revelen que quan l'activitat física supera els nivells normals, el consum energètic s'estabilitza. Això fa que el cos siga capaç d'adaptar-se als canvis per a regular i mantenir la energia. 

"Els experts en salut pública fan un plantejament molt senzill: més activitat física es tradueix en una despesa calòrica major. Ara hem posat a prova aquesta teoria ", explica Herman Pontzer. Pontzer adverteix que el seu estudi no qüestiona els beneficis de l'esport:"Hi ha moltes evidències que l'exercici és important per mantenir el cos i la ment sans. El nostre treball afegeix que per controlar el pes també hem de centrar en la dieta ".
El que han observat és que, a partir d'un determinat nivell d'activitat física, el consum d'energia del cos humà no canvia, per molt que la persona faci més exercici. Per contra, sí s'aprecien diferències en individus poc actius. "Els que porten un estil de vida molt sedentari gasten unes 200 kcal al dia menys que aquells que són moderadament actius", indica.

Més informació premeu ací.

dilluns, 8 d’abril del 2013

Fabrican chocolate más sano y menos calórico

No es nada nuevo el hecho de que el chocolate tiene un gran número de calorías, por ello, un grupo de investigadores ingleses han sustituido la grasa del chocolate por zumo de frutas. El objetivo de esta investigación es tratar de que este delicioso dulce sea más sano. El resultado del experimento es notablemente bueno ya que se ha conseguido que el sabor del chocolate sea el mismo y que este "nuevo" chocolate sea ya comerciable.

Este experimento se ha expuesto en  el congreso de la Sociedad de Química Americana, y en él se puede observar que hasta el 50% de las grasas del chocolate pueden ser sustituidas por  zumo de fruta, agua con vitamina C o cola light. La única diferencia entre el chocolate y el resultante de la sustitución es que el resultante es mucho más sano, ya que como he dicho antes el sabor es el mismo, según los químicos de la Universidad de Warwick, en Reino Unido.


El zumo utilizado para sustituir las grasas del chocolate se ha utilizado en forma de micro-burbujas, de manera que se mantiene además del sabor la textura del mismo. También se mejora la conservación de este, porque se ha demostrado que así desaparece la película blanca que aparece sobre la sustancia cuando pasa bastante tiempo.

El investigador Stefan AF Bon, espera entrar próximamente en la industria alimentaria ya que su propuesta de un chocolate mucho más sano y conservando su sabor es muy novedosa y podría funcionar muy bien.

De momento se ha experimentado con chocolate negro, blanco y con leche, y zumo de manzana, naranja y arándano.

Esta noticia ha sido extraída de: NOTICIA 

divendres, 15 de maig del 2009

¿Cuántas calorías tiene una cerveza?


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El gobierno británico, en su cruzada por reducir el consumo de alcohol de los ciudadanos del Reino Unido, ha dado una nueva vuelta de tuerca a sus campañas contra estas bebidas. Ahora se centra en el impacto que el alcohol tiene sobre la figura y la apariencia física, pues muchos adultos desconocen la cantidad de calorías que ingieren al beber.
Una encuesta realizada entre más de 2.000 británicos revela que cuatro de cada 10 no saben que beber una pinta de cerveza rubia (unos 500 cc) equivale a un montadito de salchichas o que un vaso de vino es igual que tomar un trozo de tarta.
Los organizadores de esta campaña para concienciar a la población, alertan, además, de que tras una noche de muchas copas suele venir una mañana de mal desayuno, lo que ayuda a aumentar aún más los 'michelines'.
Ante este desconocimiento mostrado por los ciudadanos, el Departamento de Salud del gobierno ha elaborado una serie de recomendaciones y una tabla en la que figura la cantidad de alcohol diaria recomendada, teniendo en cuenta el sexo de la persona y el tipo de bebida elegido. Así, indican que los hombres no deberían ingerir más de tres unidades de alcohol al día y las mujeres no más de dos. Cada unidad equivale a 10 ml u 8gr de alcohol puro.
Es decir, que un vaso de vino puede contener entre 1,5 y 3 unidades de alcohol. En cuanto a la influencia del alcohol en el peso, las autoridades explican que añadir 3 o 4 “gin-tonics” al día a la dieta habitual supondría ganar dos kilos al mes.

Consejos 'saludables'

Otros de los consejos para un consumo de alcohol lo más 'saludable' posible son:
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· Comer algo antes de la primera copa.
· No mezclar el alcohol con medicamentos.
· Estar 48 horas sin tomar nada de alcohol después de una jornada de exceso etílico para dar tiempo a que el cuerpo se recupere
· Las mujeres embarazadas o que están tratando de concebir un hijo deben evitar por completo estas bebidas.
Según los últimos datos oficiales, entre 15.000 y 20.000 muertes prematuras en Inglaterra y Gales están relacionadas con el abuso de alcohol.
La aportación calórica de las bebidas varía en función de su contenido etílico. Así, entre las que más energía calórica aportan se encuentran el anís, la ginebra, el ron o el coñac, con algo más de 200 calorías por 100ml. La misma cantidad de vino es responsable de unas 100 calorías, mientras que la cerveza supone unas 45 calorías. Por debajo, se encuentran bebidas como la sidra, algunos zumos y las infusiones.
Enlace con la noticia, publicada el 20/04/09 en el periódico El Mundo.

diumenge, 1 de març del 2009

La buena alimentación mejora la memoria


Científicos de la Universidad de Munster, en Alemania, aseguraron que una dieta baja en calorías ayuda a mejorar la memoria de las personas mayores de edad.


Los investigadores indicaron de acuerdo a lo publicado en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos y que reproduce la página web de la BBC, que una reducción del 30% en el consumo de calorías permite mejorar la memoria de los mayores.


Los especialistas realizaron un estudio en el que tomaron a 50 participantes con una edad promedio de 60 años y redujeron el consumo de calorías a un grupo determinado.


Posteriormente, sometieron a todos a una prueba de memoria y se comprobaron mejoras importantes en las funciones cerebrales de quienes realizaban una dieta nutritiva bajas en calorías.


La médica Agnes Floel consideró que "este hallazgo podría ayudarnos a desarrollar mejores estrategias de prevención y tratamiento, para mantener la salud de las funciones cognitivas en la vejez".


Los participantes del estudio fueron divididos en tres grupos. El primero recibió una dieta de consumo de calorías restringido en un 30%, el segundo cumplió una dieta en la que se aumentó en 20% su consumo de ácidos grasos insaturados, como los que se encuentran en el aceite de oliva y pescado y el tercero hizo una dieta equilibrada.


A los tres meses, los investigadores no encontraron diferencias enlas pruebas de memoria del segundo y tercer grupo.


Pero los participantes del grupo de consumo restringido de calorías mostraron un aumento en la memoria.


Además, los científicos hallaron en ese grupo una reducción en los niveles de insulina y en los marcadores de inflamación.


Estos cambios, afirman los investigadores, podrían explicar la mejora en la memoria de las personas mayores, ya que podrían ayudar a mantener a las neuronas en mejor estado.