dilluns, 13 d’octubre de 2014

El cambio climático no solo nos afecta a nosotros

A principios del mes de octubre se halló una gran acumulación de morsas en la costa del noroeste de Alaska. Aproximadamente unos 35.000 especímenes se han reunido en tierra firme a causa de el acelerado proceso de deshielo que esta sufriendo el Ártico. Durante este verano, muchas de las enormes placas de hielo se han fundido casi en su totalidad, fenómeno que ha afectado gravemente a la vida de muchas especies de animales que habitan los polos.



Las morsas no tienen la capacidad de nadar durante un tiempo indefinido, estos animales hacen uso de las placas de hielo para casi todas sus actividades diarias. Se aparean, duermen, dan a luz y descansan en él, e incluso sus colmillos están adaptados para facilitar una buena sujeción en el hielo. Durante los últimos años, el volumen de hielo ha disminuido demasiado, y el borde de las placas de hielo se ha separado en gran medida de la costa. Esto ha provocado que las morsas no puedan salvar tan grandes distancias a nado y por ello se han asentado en la costa de Alaska.



Esta situación resulta bastante peligrosa. Principalmente para la vida de las morsas, la cual peligra gravemente y en diversas ocasiones. Al existir un volumen tan grande de individuos en un espacio tan reducido, las estampidas son muy comunes y esto puede provocar la muerte por asfixia de una enorme cantidad de morsas.
Las morsas no son el primer caso que nos muestra la gravedad de la situación respecto al Calentamiento Global, muchas especies están sufriendo graves consecuencias  por la gran rapidez con que está desapareciendo el hielo en el planeta.

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