dissabte, 17 d’abril del 2021
Genes responsables del pitido en nuestros oídos
dijous, 11 de març del 2021
Dolor crónico tratado mediante terapia génica
Un grupo de investigadores de la Universidad de San Diego, liderados por la bioingeniera Ana Moreno, han logrado mitigar el dolor en ratones modificando la herramienta editora de genes CRISPR mediante la represión en la expresión de las proteínas del canal Nav1.7.
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| funcionamiento del CRISPR |
Otro tipo de tratamientos ya han intentado disminuir el dolor mediante la supresión del canal Nav1.7, pero todos han fallado por el momento ante la dificultad de bloquear únicamente el canal de interés y no el resto de canales de la familia Nav, necesarios para el correcto funcionamiento del corazón, por ejemplo.
El estudio realizado por Ana y sus compañeros consistía en suministrar el medicamento paclitaxel, usado en quimioterapia y conocido por causar dolor crónico, a un grupo de ratones. Para observar su reacción al dolor, se les pinchó con agujas en las patas de manera sutil, pero, al haber tomado el fármaco con efectos secundarios muy dolorosos, sus reacciones eran desmesuradas. Posteriormente, después de la inyección del tratamiento silenciador de genes, los ratones se comportaban delante de los pinchazos como lo haría un ratón sano.
Cabe destacar que, además, los ratones que habían recibido la inyección continuaban percibiendo el dolor en la otra pata. Este hecho muestra que los canales de Nav1.7 no estarían del todo desactivados, evitando que el adormecimiento del sistema nervioso llegara a niveles peligrosos.Los resultados del estudio son muy esperanzadores, ya que, si se consiguiera proseguir con la investigación (que pronto se probará en simios), supondría una nueva terapia para el tratamiento del dolor crónico sin hacer uso de opioides, que pueden causar dependencia u otros efectos secundarios.
Esta noticia está relacionada con el temario de Biología de segundo de Bachillerato, en concreto, con el tema de genética molecular.
El artículo original fue publicado por la revista Science, el 10 de marzo de 2021. Podéis encontrarlo aquí. Las imágenes han sido extraídas de aquí y de aquí
dimarts, 9 de març del 2021
Hallada la respuesta de por qué hay personas 'frioleras' y otras 'calurosas'
Es una realidad que hay personas más resistentes al frío que otras, pero las razones de por qué esto ocurre siguen sin estar del todo claras. Una mutación en un gen puede tener la respuesta a esta divergencia entre los 'frioleros' y los 'calurosos'. Investigadores del Karolinska Institutet en Suecia pueden haber encontrado la razón: la mutación de un gen y la falta de la proteína ⍺-actinina-3.
Los músculos esqueléticos comprenden fibras de dos tipos: de contracción lenta, que aguantan mejor las actividades menos exigentes, pero continuadas en el tiempo, ya que son más resistentes a la fatiga; y las de contracción rápida, que permiten realizar grandes esfuerzos en muy poco tiempo, pero que se fatigan rápidamente.Los investigadores se dieron cuenta de que casi el 20% de la población (casi 1.500 millones de personas) carece de la proteína ⍺-actinina-3, que se encuentra solo en las fibras de contracción rápida, debido a una mutación en el gen que la codifica. Esto provoca que los músculos se tensen y aguanten mejor el frío.
Para realizar el estudio, se pidió a 42 hombres de entre 18 y 40 años que se sentaran en agua fría (14ºC) hasta que su temperatura corporal descendiera a 35,5ºC. Los investigadores midieron la actividad eléctrica muscular con electromiografía y tomaron biopsias musculares para estudiar el contenido de proteínas y la composición del tipo de fibra, mientras estos estaban en el agua.
El equipo también investigó acerca de como la falta de ⍺-actinina-3 afecta la respuesta del cuerpo al ejercicio físico. La investigación concluyó con que las personas que carecen de ⍺-actinina-3 tienen menos éxito en deportes que requieren fuerza y explosividad, mientras que se ha observado una tendencia hacia una mayor capacidad en estas personas en deportes de resistencia.
A continuación dejo un vídeo para conocer un poco más acerca de las mutaciones genéticas, donde nos habla de qué es una mutación genética y de los tipos que hay.
Sin duda alguna este es un gran avance y un paso importante hacia el futuro, aunque esta ventaja evolutiva puede tornarse en inconveniente. Westerblad, profesor de tecnología celular fisiología muscular en el Departamento de Fisiología y Farmacología del Instituto Karolinska y autor principal del estudio, afirma que esta mutación probablemente dio una ventaja evolutiva durante la migración a un clima más frío, pero en la sociedad moderna actual esta capacidad de ahorro de energía podría aumentar el riesgo de enfermedades de la opulencia, como la obesidad y la hipertensión, que es en lo que se quieren centrar ahora.
Esta noticia está relacionada con el temario de genética de biología de segundo de bachillerato. La noticia fue publicada por el ABC el 21 de febrero de 2021. Para ver la noticia original pulse aquí. Imágenes extraídas de aquí y aquí.
dissabte, 6 de març del 2021
La existencia de más de 70.000 virus en nuestro intestino
En una investigación realizada por investigadores de Wellcome Genome Campus, en Reino Unido, se han conseguido identificar aproximadamente unos 70.000 virus desconocidos en el intestino humano, donde afectan sistemáticamente a las bacterias que viven allí, pero se sigue desconociendo como actúan y afectan a nuestro cuerpo.
En el sistema digestivo de los seres humanos existe una variedad de microorganismos, como hongos, bacterias y virus, que ayudan en la digestión de los alimentos y en la regulación del sistema inmunológico, llamada microbioma intestinal o microbiota. Únicamente se conocen las bacterias por ser más grandes y fáciles de detectar.
Para identificar los virus, células incompletas ya que son material genético (DNA ) empaquetado en una cubierta proteica, se ha utilizado el método metagenómica, que analiza el material genético. A continuación, se compararon todas las secuencias genéticas individuales, y a cada una se le asignó una especie específica, obteniendo más de 28.000 muestras diferentes.
Un gran experto e investigador del microbioma intestinal, afirmó que se desconoce el papel desarrollado en la salud humana, pero la mayoría o casi todos son beneficiosos ya que son componentes integrales. Uno de los parásitos de bacterias son los fagos, imprescindibles para el mantenimiento de un equilibro saludable pero, también actúan en el desarrollo de enfermedades, como por ejemplo la difteria, causada por la bacteria Corynebacterium diphteriae y el botulismo causado por la bacteria Clostridium botulinum. Las dos bacterias nombradas anteriormente son toxinas que se codifican en genes de los fagos.
Al finalizar la investigación, los expertos publicaron genomas de los virus invasores en una "Base de datos de fabos intestinales".
Esta noticia ha sido extraída del periódico ABC, publicada el 27 de febrero de 2021.
dimarts, 19 de gener del 2021
Avances en el control de las enfermedades infecciosas
Una gran revolución de la humanidad ha sido el control de las enfermedades infecciosas. El avance ha sido reconocer que las enfermedades no tienen un origen sobrenatural, conociendo el origen podemos prevenirlas y curarlas. El año 2020 pasará a la historia por la pandemia de covid-19, evidenciando que las enfermedades infecciosas no son algo del pasado y que incluso pueden ayudarnos a ser más efectivos en la investigación biomédica.
En el caso de la gripe española de 1919-1920, no se supo cuál era el agente infeccioso de la enfermedad. Las bacterias aisladas no cumplieron con los postulados de Koch y, por tanto, hubo que descartarlas como origen de la gripe española. Al no conocer el germen que producía la gripe española, no se pudieron desarrollar tratamientos efectivos ni vacunas y la pandemia causó unos cuarenta millones de muertes en todo el mundo. Ahora sabemos que el germen causante no era una bacteria, sino un virus, el virus de la gripe A, subtipo H1N1.
Poco más de medio siglo después irrumpió el sida como un extraño cáncer que afectaba a los homosexuales. La única manera de poder controlar la pandemia de sida era encontrar el patógeno que la producía. Hasta entonces, la esperanza de vida de un paciente de sida era de poco más de dos años y los pacientes desarrollaban graves problemas respiratorios y tumores en la piel llamados sarcoma de Kaposi. Ningún tratamiento dirigido a curar esas patologías conseguía frenar el curso fatal de la enfermedad. Solo cuando se identificó el virus VIH se consiguió averiguar cómo se transmitía la enfermedad, cómo se podía detectar a las personas infectadas para evitar que lo transmitieran a otras personas y, sobre todo, permitió que hubiese tratamientos efectivos que hoy salvan la vida a decenas de miles de personas.
Si en el caso del sida se tardó dos años en averiguar el agente infeccioso que causaba la enfermedad, en el caso del Covid-19 fue una cuestión de semanas. Científicos chinos, describieron que se trataba de un nuevo coronavirus, el SARS-COV-2, muy parecido al que causaba la enfermedad SARS. Conocer el patógeno que causaba la covid-19 hizo que de manera casi inmediata se empezaran a probar tratamientos que podían bloquear su entrada en las células o su capacidad de multiplicación. Apenas unos meses después se estaban probando varias vacunas y no antes de fin de año algunos países ya empezaron a vacunar a grupos vulnerables.
No nos equivocamos si afirmamos que el control de las enfermedades infecciosas ha sido la mayor revolución de la humanidad. La esperanza de vida al nacimiento en Europa era de poco más de treinta años. Esto era debido a una altísima mortalidad infantil y a que el riesgo de morir era alto en cualquier momento de la vida; una simple infección bacteriana podía hacernos enfermar gravemente y morir.
Sin embargo, lo que se ha aprendido del control y tratamiento de las enfermedades infecciosas no ayuda al tratamiento de otro tipo de enfermedades, muchas de las cuales son hoy incurables.
Estas enfermedades incluyen la mayor parte de los cánceres adultos, las enfermedades degenerativas y neurodegenerativas de distintos órganos, así como las enfermedades cardiovasculares. Aunque muchas de estas enfermedades se llevan estudiando durante décadas, aún no se ha conseguido ni prevenirlas ni curarlas con tratamientos efectivos y esto está en contraste con el éxito obtenido con las enfermedades infecciosas.
Para redactar este post, me he basado en la información de la noticia publicada por abc , el 14 de enero de 2021. Para entrar directamente en la noticia clique aqui. Y la imagen de aqui.





