Noticia extraída de
SINC,26 de marzo de 2013
En primer lugar, hay que hablar de que la infancia es un periodo de crecimiento en el que aumentan las exigencias de energía y nutrientes. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud alerta de la importancia de controlar la alimentación de los más pequeños, puesto que alrededor de 40 millones de niños menores de cinco años tenían
sobrepeso en 2010. Así pues, un grupo internacional de expertos de ocho países europeos ha analizado si existe alguna relación entre el nivel educativo de los padres y la frecuencia con la que sus niños consumen alimentos vinculados con el sobrepeso. El estudio incluye datos de 14.426 niños de entre dos y nueve años procedentes de ocho países europeos: Italia, Estonia, Chipre, Bélgica, Suecia, Hungría, Alemania y España.Los resultados, publicados en la revista Public Health Nutrition, confirman que los padres con menos estudios dan a sus hijos alimentos ricos en azúcares y grasas más frecuentemente que los que poseen un nivel educativo superior, que dan de comer a sus niños más productos de alta calidad nutricional, como verduras, frutas, pasta, arroz y pan integral. Para los autores, esto resulta en un mayor riesgo de desarrollar sobrepeso y
obesidad en los niños procedentes de
estratos socioculturales menos favorecidos. De este modo, en la
alimentación de los niños se deben incluir cereales, frutas y verduras, productos lácteos, carnes magras, pescado, aves, huevos y frutos secos. Y por ultimo, cabe destacar que los
dietistas y nutricionistas recomiendan a los padres que ofrezcan una amplia variedad de alimentos a sus hijos y que eviten usar la comida como un método para premiar o castigar un comportamiento.