dimecres, 17 de febrer de 2010

Leyendas nutricionales disfrazadas de ciencia




¿Es mejor la margarina que la mantequilla? ¿La grasa es la causa directa de infartos? ¿Sirve de algo el famoso omega-3?...¿y los suplementos vitamínicos? Estas y otras preguntas a cerca de la alimetación son, en la actualidad, una de las preocupaciones que más predominan en la sociedad.
Miguel Ángel Sabadell aclara en la revista 'Muy interesante' algunas leyendas que son consideradas como reglas primordiales para una correcta alimentación. Dicho dilema no son cosas de "la sociedad actual", ya que el problema deriva desde principios de los ochenta, cuando el biofísico Harold Morowitz descubrió que todos los estudios estaban hechos a grupos de personas reducidos.

Actualmente, creemos que sabemos muchas cosas a cerca de la dieta completa y equilibrada pero ¿realmete sabemos bastante sobre los nutrientes?. Los nutricionistas Reynold Spector y Conrad Johanson demostraron en 2007 que la ingesta de vitamina C es, en muchos casos, un valor añadido; Omega-3, bifidus activus, abtioxidantes... sin tener en cuenta que con la edad cambian las necesidades nutricionales y la ingesta masiva de vitaminas puede comportar todo un riesgo bastante desconocido. Por ejemplo, la enzima lactasa disminuye la capacidad de absorción de ciertas sustancias como la vitamina B12. Deliberamos de forma volunataria si nos interesa, o no, tomar todos estos suplementos alimentarios, sin tener en cuenta que el pescado o las nueces contienen de forma natural (del mismo modo que omega-3).

Otros de los mitos sobre la alimentación son las margarinas y, sin embargo, existe una gran controversia en cuanto a estas. Las nuevas margarinas, ricas en grasas poliinsaturadas y enriquecidas con vitaminas, necesitan pasar por diferentes procesos que, mirándolo detenidamente, resulta igual o peor que las mantequillas tradicionales, ya que para convertir un aceite líquido en sólido hay que introducir hidrógeno en su estructura, transformándose en un aceite parcialmente hidrogenado que produce un tipo de grasa llamado trans. En resumen, sorprendentemente ¡ las grasas trans son mucho peores que las hidrogenadas!.

Por otro lado se encuentra la mala fama del colesterol 'malo' (LDL) frente a las garantías que ofrece el colesterol 'bueno' (HDL). Pero ¿Porque dejar de lado al 'malo'? Sabemos que las grasas saturadas incrementan los niveles de este pero el estudio multiple Risk Factor Intervention Trial ha demostrado que la tasa de mortalidad es mayor en personas con malos habitós, como el tabaquismo.



Cabe destacar el papel que ocupa la dieta mediterránea para nosotros y, curiosamente, una de las pocas verdades probadas a cerca de esta es que reduce el riesgo de ataque cardíaco. Así lo demostró otro estudio del corazón en el año 1999, el cual mostró uno de los pocos beneficios de esta dieta frente a la continental.

En conclusión, es lógico que una buena alimentación es la base de una salud fuerte pero, en vistas de la falta de veracidad que acompañan a las diferentes dietas, es necesaria la ayuda médica para que los resultados sean beneficiosos y no letales.
Fuente de la noticia: Revista 'Muy interesante' (Pamplinas a la carta) Nº345-FEBRERO 2010
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