dimecres, 25 de febrer de 2015

Leves estímulos eléctricos pueden cambiar nuestra manera de pensar

Un estudio realizado por científicos de la Universidad Bar-Illan, en Israel,bajo la supervisión de Moshe Bar, director del Gonda Multidisciplinary Brain Research Center de la Universidad Bar-Illan han demostrado que se puede cambiar literalmente la forma de pensar con un estímulo eléctrico leve, en concreto la investigación constató que se puede incrementar la divagación mental aplicando estimulación transcraneal de corriente directa (tDCS), un procedimiento no invasivo e indoloro que utiliza la electricidad de bajo nivel para estimular regiones específicas del cerebro.

Por otra parte, el estudio demostró que una mente errante puede suponer una ventaja cognitiva. En este punto coincide con un hallazgo realizado en una investigación previa (Universidad de Cornell, EEUU, 2014) que reveló que soñar despierto, dejar vagar la mente e incluso evocar el pasado puede ayudar a encontrar soluciones.

En el estudio se aplicó estimulación transcraneal de corriente directa o tDCS a un grupo de sujetos (en los lóbulos frontales, que se sabe está implicada en la divagación mental, pero también en el control del objetivo) al tiempo que estos realizaban una tarea numérica, que consistía en seguir una serie de números que aparecían en la pantalla de un ordenador. Mientras, los investigadores les iban preguntando periódicamente a todos ellos si experimentaban pensamientos espontáneos no relacionados con dicha tarea, a medida que la desarrollaban.

Como punto de comparación, los investigadores utilizaron la tDCS también para estimular otra región del cerebro llamada corteza occipital, centro de procesamiento visual situado en la parte posterior del cerebro.

Los resultados obtenidos fueron los siguientes: aunque la incidencia de “mente errante” en los participantes se mantuvo sin cambios cuando se aplicó la estimulación transcraneal en la corteza occipital; sí que aumentó considerablemente cuando la tDCS se aplicó a los lóbulos frontales. La conclusión de esto se demuestra que los lóbulos frontales desempeñan un papel causal en la producción de la conducta de divagación mental

Por otro lado, los científicos hicieron un hallazgo inesperado: ese aumento constatado de la divagación mental no sólo no disminuyó la capacidad de los voluntarios para realizar bien la tarea numérica asignada, sino que además la aumentó.

El estudio sugiere que aunque se piensa que la ausencia de atención puede reducir nuestras capacidades cognitivas, la cuestión es bastante más compleja.

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