dimarts, 13 de maig de 2008

Cuando nuestro sistema inmunológico no distingue amigos de enemigos

Nuestro Sistema inmunológico, entre otras cosas, está capacitado para distinguir entre lo propio y lo extraño.
Esta tarea nuestro SI debe realizarla sin problemas ya que si no sabe distinguir entre celulas propias y extrañas fácilemnte atacará a las células que no debe, las propias de nuestro organismo.

Los limfocitos T y B, para estar totalmente adaptados a la función de diferenciar entre lo propio y lo extraño, son seleccionados astutamente ya en el timo y en la médula ósea respectivamente, dejando madurar solo a aquellos capaces de reconocer dicha diferencia. Pero, debido a que nuestro cuerpo no es perfecto también se producen errores, por los cuales las personas sufrimos enfermedades llamadas Autoinmunitarias, en las cuales el SI pierde el control sobre el organismo y ataca tanto a los antígenos, como a las células propias.

Todas estas enfermedades se deben a un único problema, la identificación, el SI no es capaz de identificar los epítopos de las celulas de su organismo como celulas propias y como consecuencia las destruye. Como por ejemplo ocurre en los rechazos en los transplantes de orgános.


Algunas de las enfermedades Autoinmunitarias más comunes son:

-La esclerósis múltiple

-Los diferentes tipos de reumas

-La varicela, etc.


Me parece interesante hablar sobre estas enfermedades ya que forman parte de nuestra vida, y aunque sobre las enfermedades conocemos bastantes cosas de su orígen las desconocemos casí todas.

La noticia viene publicada en Soitu.

Sara Villarroya Castillo

2 comentaris:

sArA ha dit...

Estoy de acuerdo con Sara, es importante que nuestro sistema inmunitario sea capaz de distinguir aquello que es nuestro y lo que no es, para así prevenir enfermedades o poder combatirlas.
No obstante, esta capacidad necesaria también provoca problemas, como por ejemplo en caso de transplantes.

Héctor ha dit...

Así es, como dice mi compañera Sara, en los trasplantes se ha de provocar que el S.I. del que recibe el órgano trasplantado sea débil porque sino atacaria a las células del órgano que le ha sido trasplantado ya que las reconocería como extrañas para su organismo. El S.I. reacciona muy bien ante los cuerpos foráneos pero cuando no lo hace y ataca a las células propias del organismo desencadena enfermedades autoinmunes que deben ser atajadas.