dissabte, 3 de maig de 2008

LOS TRASPLANTES Y LOS FENÓMENOS DE RECHAZO.

Generalmente, cuando se procede a efectuar un injerto o trasplante de un órgano ocurren una serie de fenómenos en la persona receptora que conducen generalmente a que el injerto u órgano sea rechazado. La causa de este rechazo es la puesta en marcha del sistema inmunológico del receptor, que reconoce moléculas del injerto u órgano trasplantado como extrañas al organismo y las atacan desde múltiples frentes.

Según la procedencia del órgano, se habla de autoinjerto, si procede de la misma persona, de isoinjerto, si procede de otra persona diferente pero de la misma constitución genética, como ocurre entre gemelos monovitelinos; de aloinjerto, si procede de otra persona distinta y de diferente constitución genética; y finalmente de xenoinjerto, si el órgano trasplantado procede de un individuo de otra especie diferente de la del receptor.

Hay un progresivo aumento de respuestas inmunológicas desde los autoinjertos hasta los xenoinjertos debido a que disminuye la compatibilidad de tejidos entre donante y el receptor.
Se habla de rechazo primario cuando el sistema inmunitario del receptor entra en contacto por vez primera con los tejidos trasplantados y éstos finalmente no logran insertarse en el receptor. Debido a la memoria inmunológica de la persona que recibe el trasplante, si con posterioridad se lleva a cabo un segundo trasplante de tejidos procedentes del mismo donante, se produce un fenómeno de rechazo o rechazo secundario que se realiza más rápidamente y con efectos más graves que el primero.

Según los efectos y el momento en que sobrevengan los fenómenos de rechazo se puede hablar de varios tipos. El rechazo hiperagudo ocurre a los pocos minutos de efectuarse el trasplante, y se debe a la presencia de anticuerpos preexistentes en la sangre del receptor y que reconocen a las moléculas MHC extrañas y las destruyen. El rechazo agudo ocurre más tarde, y se debe a la acción de los linfocitos T y B, a la de los macrófagos, a la formación de complejos anticuerpo-complemento en las arteriolas renales y a la acción de las plaquetas sanguíneas. Cuando parece que el órgano trasplantado se ha adaptado al cuerpo del receptor, puede ocurrir un rechazo tardío o crónico al cabo de tres o más meses debido a diferentes reacciones de hipersensibilidad contra los tejidos trasplantados.

La causa primaria de las reacciones de rechazo estriba en las proteínas MHC que tienen en su membrana los linfocitos y la gran mayoría de las demás células. Existe una inmensa variabilidad en cuanto a la estructura de las MHC, pero cada individuo tiene su tipo particular que es reconocido por las células de su sistema inmunitario. Las moléculas MHC de las células del tejido trasplantado actúan como antígenos extraños y desencadenan el proceso de rechazo.
VIOLETA PITARCH MARÍN. 2BC