divendres, 9 de maig de 2008

El legado radiactivo del fondo del Ártico




El Océano Ártico esconde en sus profundidades un inquietante legado. Como ha advertido de forma reciente Valentín Visotski, especialista en energía nuclear de la Academia de Ciencias de Rusia, estas aguas ocultan nada menos que 17.000 focos radiactivos, de los cuales destacan seis reactores nucleares de submarino y un ensamblaje de protección procedente del reactor de un rompehielos que contenía combustible nuclear agotado.

Desde entonces, la investigación y los datos recogidos parecen indicar que no han migrado cantidades significativas de materiales radiactivos desde este vertedero y solamente las muestras muy locales revelan niveles elevados de radionúclidos.

Pero, los riesgos principales pueden producirse a largo plazo, a medida que los contenedores se corroen. Además, la contaminación radiactiva proveniente de las plantas de reprocesamiento europeas en el decenio de los setenta y los ensayos atmosféricos de armas nucleares en el decenio de los sesenta contribuyeron a la contaminación actual de nivel bajo del Ártico. Algunos de esos submarinos llevan hasta 40 años hundidos en el fondo del mar y su retirada exigirá una inversión de alrededor de 450 millones de euros.

Este científico piensa que el ecosistema del Ártico no se verá amenazado durante los próximos cien años por esas fuentes de radiactividad, pero advierte de la necesidad de realizar inspecciones periódicas.

A pesar de que el hecho de que causen efectos a largo plazo,lo que puede dar un margen de tiempo para arreglar el problema, habría que actuar ya para dar ejemplo y que otros países que tiene problemas como éste, actuen de immediato.

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Héctor Ramírez Castillo