dissabte, 21 de febrer de 2009

Nuevo método para tratar el ictus y los infartos cerebrales.

"Ictus" es uno de los sinónimos que se le dan a lo que en sanidad se conoce por accidente cerebrovascular (ACV o ACVA) y es la brusca interrupción del flujo sanguíneo al cerebro, que origina una serie de síntomas variables en función del área cerebral afectada, se considerada una enfermedad cerebrovascular aguda.

Recientemente un equipo de investigadores del CSIC y del Centro de Investigación Biomédica de La Rioja (CIBIR) ha descubierto un nuevo método que podría reducir los efectos producidos por dicha enfermedad cerebrovascular que constituye una importante causa de mortalidad y bajas laborales.

Este ensayo se ha publicado en la revista internacional "Neuroscience" y se basa en la demostración de la influencia de un movimiento periódico a lo largo del eje mayor del cuerpo en la prevención del daño cerebral causado por infartos cerebrales.

El director de este estudio, Alfredo Martínez, se inspiró en el movimiento de vaivén de mecer a los bebes en brazos o cunas para que se tranquilicen. Se buscó la explicación biológica de este fenómeno y observaron que el movimiento de vaivén aumenta el flujo sanguíneo dentro de las venas y las arterias del sistema circulatorio y esto hace que las células endoteliales (que revisten por dentro la pared de los vasos sanguíneos) secreten a la sangre toda una colección de sustancias beneficiosas.

Entonces se dieron cuenta de que estas sustancias secretadas podían ser también beneficiosas en el caso de los infartos cerebrales por lo que el equipo de Alfredo Martínez decidió comprobar si esto era así en un modelo animal e investigaron con ratas, a las cuales se les provocaba un infarto cerebral controlado en el núcleo estriado. La mitad de ellas fueron agitadas en una plataforma especial durante tres horas, el resto permanecieron quietas.

A los siete días se midió el daño cerebral causado por el infarto utilizando un aparato de resonancia magnética nuclear y las ratas sometidas a aceleración periódica (movimiento de vaivén) tenían una lesión mucho más pequeña que las que no se movieron.

Llegando así a la conclusión que había una drástica reducción del daño en los animales agitados en comparación a los no agitados, indicando que esta intervención podía tener una aplicación clínica directa.

En la actualidad, Alfredo Martínez estudia la aplicación de dispositivos similares a los utilizados en los modelos animales, que podrían ser utilizados en los pacientes que sufran infartos cerebrales y prevé una segunda investigación con pacientes de ictus. Para aplicar la terapia a pacientes, ya existe un tipo de cama en el mercado que realiza este tipo de función además se han destacado las ventajas de este nuevo método, ya que no supone un peligro inmediato para el paciente porque se puede aplicar en combinación con medicamentos y terapias que se utilizan actualmente sin que se espere ninguna interacción peligrosa y también es "muy barato".
Cada tres muertes por infarto cerebral suceden en países en vía de desarrollo, por eso es bastante importante investigar y encontrar nuevos métodos para reducir este porcentaje. Sería un gran avance que este método, tras completar su segunda investigación, diera los resultados esperados y así poder combatir esta enfermedad cerebrovascular aguda mejorando el nivel de vida de la sociedad.

Más información sobre el ictus aquí y sobre los infartos cerebrales aqui.
Noticia publicada el 18/02/2009 en Adn.es