dilluns, 17 de novembre de 2008

HAITÍ, el precio de la deforestación




El suelo de Haití no puede producir suficiente alimento. Ante esta situación, el país se debate entre el comercio y la autosuficiencia.
«Tè a fatige», respondió el 70% de los agricultores haitianos en una encuesta reciente a la pregunta de cuáles eran los principales problemas agrícolas a los que se enfrentaban: «La tierra está cansada».Tras la independencia, los especuladores y agricultores de las clases altas expulsaron de los valles fértiles a los campesinos y los empujaron a las áreas rurales más boscosas, donde sus pequeñas parcelas con cultivos intensivos de maíz, judías y mandioca se combinaron con una explotación creciente de la madera como combustible que exacerbó la deforestación y la pérdida del suelo. Hoy queda menos del 4% de los bosques haitianos, y en muchos lugares el suelo ha desaparecido por completo. Entre 1991 y 2002, la producción de alimentos por habitante cayó un 30%.



Haití aparece como uno de países con el indicio de riesgo más elevado del planeta. En el siglo XX, la isla ha sufrido un total de 16 huracanes, 25 fuertes inundaciones, un grave terremoto y siete sequías, en los que murieron más de 15.000 de personas. Sin remontarse tan lejos, las lluvias torrenciales que asolaron el país el pasado mayo causaron fuertes inundaciones en las que perdieron la vida más de 1.200 personas. Dos principales factores explican la extrema vulnerabilidad del país ante las inundaciones,la intensa deforestación y el éxodo rural. La deforestación se debe a las necesidades agrícolas de una población que crece a un ritmo del 2% anual y que necesita talar los bosques para poder sembrar,en Haití el 70% de la energía, tanto doméstica como industrial, proviene de la madera y del carbón.
La deforestación tiene como consecuencia el aumento de la erosión y de la inestabilidad de los suelos,un fenómeno corriente en esta zona de huracanes- las inundaciones y corrimientos de tierra son inevitables.Otro problema, es que las ciudades han crecido de forma extremadamente rápida y anárquica, como en el caso de Gonaives, la localidad más golpeada por las últimas inundaciones. Muchos habitantes han construido sus casas en zonas inundables, lo que, en caso de catástrofe, dispara el número de víctimas. La vulnerabilidad de la población ha aumentado de forma preocupante en los últimos años. La rápida degradación de la economía, la persistencia de la crisis política, y el deterioro del medio ambiente son las principales causas de esta aceleración. "La ayuda internacional siempre llega cuando hay una catástrofe, pero si no recibimos ayuda a largo plazo, siempre habrá más desastres".

1 comentari:

Francisco Rambla ha dit...

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