dilluns, 17 de novembre de 2008

ECOMENTIRAS. NO ES VERDE TODO LO QUE RELUCE.



Algunas cosas que creemos ecológicas no lo son tanto. Se trata de errores o falsedades que es necesario revisar.
Si evitas los envases de plástico, no bajas el aire acondicionado de los 24 grados y compras productos biológicos, ¿crees por ello que estás muy comprometido con el medio ambiente?
Pues, a veces, no todo es tan sostenible como parece o tan contaminante como lo pintan. El mundo de la ecología está lleno de convenciones que hay que revisar, ideas que se han ido aceptando como verdades absolutas y que no lo son tanto. Aquí presentamos seis que sorprenderán a más de uno. El secreto está en los matices.

1.- La calefacción emite más CO2 que el aire acondicionado.
Tomando como ejemplo a España, el consumo de calefacción supone el 7% del gasto de energía final, mientras que la refrigeración representa el 2%, según datos del Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía (IDAE). Esta diferencia se debe a que sólo el 25% de los hogares tiene aire acondicionado.
Aunque se necesita la misma cantidad de energía para subir que para bajar 1º C la temperatura, el CO2 que se emite al hacerlo no es el mismo. Producir un kilovatio por hora (Kv/h) de frío supone una emisión de entre 150 y 325 gramos de CO2, dependiendo de “la hora del día en la que se refrigere, la eficiencia energética del equipo, del sistema de distribución y la zona geográfica en que se esté”. Para producir un Kv/h de calor se emiten entre 201 y 650 gramos de CO2, según el sistema usado y la hora del día.

2.- Una botella de cristal es menos sostenible que una de plástico.
Se suele pensar que el cristal es un material natural y poco dañino para el entorno, pero no siempre es verdad.
El vidrio se produce con la arena que se extrae de las canteras. El material obtenido a partir de ella “ se comporta como un mineral: no cambia su conformación química, no se modifica y no altera su contenido ni el entorno” Se puede reutilizar muchas veces la misma botella para no provocar impacto ambiental.
Pero cuando se tira para comprar otra, las cosas cambian: una nueva transparente vuelve a contaminar al producirse, ya que no proviene del reciclaje, y es necesario hacerla cada vez. Del reciclaje sólo se elaboran botellas de color, verdes o topacio. Además, el ciclo para recuperar el vidrio de una botella necesita más energía que el proceso que otorga una segunda vida al plástico. Una botella de agua de PET se recicla con un gasto mínimo de energía.

3.- China no es sólo el problema, es también la solución.

El futuro de las energías renovables está en China. El mismo país que albergó los pasados Juegos Olímpicos bajo un enorme hongo de contaminación.
Esa es China, pero también lo es la que en 2.007 triplicó su producción de energía solar, generando el 35% del total mundial y convirtiéndose en la primera potencia del sector. El mismo país que fue el tercero que más generadores de viento instaló, por detrás de Estados Unidos y España. La China que en 2.010 será capaz de producir 19.500 megavatios/hora al año. China ha puesto en marcha un plan nacional que pretende que, en 2.020, un 15% del consumo energético provenga de fuentes renovables.

4.- La comida biológica no siempre es ecológica.
La sección de alimentación biológica de un céntrico supermercado madrileño promete una comida saludable y ecológica. Pero sano no siempre significa ecológico. Las etiquetas atestiguan que un producto no ha sido inflado o acelerado gracias a tratamientos químicos, nutrido con abonos tóxicos o protegido con pesticidas de síntesis. Garantizan que no contenga conservantes, que el animal comió pasto natural o que la semilla no es transgénica. El producto está “limpio” en su producción; pero, muchas veces, no lo sigue siendo después.
Esta zona del supermercado parece un compendio de la vuelta al mundo en pocos metros. Estos productos han recorrido 8.400 kilómetros antes de entrar en nuestra boca. Transporte significa contaminación y subida de precio. “Lo biológico se está convirtiendo en un nuevo nicho de mercado”. Una solución es comprar a productores lo más cerca y directamente posible.


5.- Las ecotasas no son la panacea, tienen truco.
Para luchar contra el calentamiento global, el Protocolo de Kioto asigna a los países firmantes una cantidad máxima de CO2 que pueden emitir. Si se pasan, tienen una penalización. Deben comprarle esa diferencia a países que no hayan gastado toda su cuota. La idea parece redonda, pero sólo lo parece.
Dentro de la cuota, el Estado se responsabiliza de las emisiones que produce el transporte, las calefacciones, etc. y, a su vez, asigna a cada industria una cuota de emisión, que es inferior a las emisiones declaradas por esas industrias en el período 2.005-2.007. El problema, según Greenpeace, es que lo hace gratis, les regala las cuotas. Es una especie de subvención a la contaminación. Si la empresa se pasa, le compra parte de su cuota a otra que le sobre, y ésta segunda empresa está vendiendo por mucho dinero algo que a ella no le ha costado ni un euro.
La propia organización parece haberse dado cuenta del fallo y pretende introducir en la próxima directiva, la de 2.010, un sistema de subasta de derechos de emisión para que el mecanismo sea realmente disuasorio. Pero la crisis hace que muchos defiendan que no es el momento para ponerse duro.

6.- Hay daños ambientales que ya no tienen vuelta atrás.

Una verdad muy incómoda. Todo un tabú de la ecología: el cambio climático ya es una realidad, ya ha comprometido parte del planeta y de la atmósfera que lo envuelve. Tenemos muchas más posibilidades de adaptarnos a él que de frenarlo e invertir su curso. El Instituto de Investigación sobre la Energía Eléctrica de California calcula que aunque Estados Unidos, Europa y Japón apagaran de una vez todos los aparatos eléctricos y encerraran en el garaje todos sus coches, el CO2 en la atmósfera seguiría subiendo hasta superar en 2.070 el umbral de peligrosidad fijado por Kioto. Si no se hace nada, esa tasa se alcanzará en 2.040.


2 comentaris:

MiRiaM ha dit...

Que triste, muchas veces aun que se quiera parece imposible ayudar a nuestra Tierra, la unión de todos hace la fuerza se dice pero como hacemos si la mayoría de ciudadanos estamos engañados como nos demuestran esas 6 medidas, la mal información y sobretodo las grandes potencias hacen que no podamos para estos problemas ambientales.

Francisco Rambla ha dit...

Es molt interessant qüestionar diferents aspectes de certa "ecologia".

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