dimecres, 12 de novembre de 2008

PROTEÍNA CLAVE EN BIOMEDICINA

El pasado mes de octubre la academia Sueca de la ciencia anunció el premio Nobel de química para los investigadores Osamu Shimomura, Martin Chalfie y Roger Y. Tsien creadores de una proteína verde fluorescente (GPF) que bajo el efecto de los rayos ultravioletas permite la observación de procesos naturales antes imperceptibles como el desarrollo de las células nerviosas en el cerebro o la propagación de las células cancerígenas.


"Decenas de miles de proteínas distintas pueblan un organismo vivo, controlando importantes procesos químicos a cada minuto" "Si este mecanismo proteínico falla, se suceden dolencias y enfermedades" de ahí la gran importancia de aislar las proteínas y de estudiar sus movimientos e interacciones.
Del mismo modo, la coloración puede ser aplicada para seguir la evolución de las células que producen insulina o el deterioro de las células en los pacientes de Alzheimer en otros.
El gran trabajo de los tres ha permitido además de la aplicación práctica de la proteína, la ampliación cromática, de modo que se pueden colorear las distintas moléculas con distintos tonos.

De esta forma, el premio reconoce el gran trabajo realizado por los investigadores que día a día avanzan en sus técnicas y descubrimientos para que la medicina mundial avance.